DOQ Priorat reclama al Gobierno catalán que defienda el vino como símbolo de Cataluña

La Denominación de Origen Priorat critica que la televisión pública catalana haya brindado con cerveza por el 2026. Pide que se reconozca el papel del sector primario en la economía rural y la identidad territorial.

El Priorat ha hablado. No lo ha hecho a través de datos de mercado ni cifras de exportación, sino mediante una declaración que cuestiona las prioridades de las instituciones catalanas. El origen es banal pero simbólico: los presentadores de 3Cat, la televisión pública de Cataluña, brindaron en 2026 con una marca de cerveza en lugar de vino.

Para la DOQ Priorat, este gesto encarna un problema más profundo. Una televisión pública, argumentan desde la denominación, tiene la responsabilidad de defender y proyectar los intereses del territorio. Y entre esos intereses figura el sector primario, la agricultura y la viticultura. No como elemento anecdótico, sino como motor clave que mantiene vivo el campo, genera productos de calidad singular y sostiene cohesión social en el mundo rural.

Una historia de más de 2.500 años

La viticultura en Cataluña tiene más de 2.500 años. En el Priorat, esta relación ha sido especialmente intensa: la vid ha funcionado durante siglos como cordón umbilical que permitía la vida en un territorio de montaña. Ha habido épocas de prosperidad y también de pobreza extrema.

A finales del siglo XX, el Priorat inició una nueva época. La DOQ Priorat creció más de mil hectáreas de viñedo y consolidó un tejido de 116 bodegas que producen vinos prestigiosos reconocidos internacionalmente. El territorio se convirtió en embajador de Cataluña.

Una invitación

Desde el Priorat invitan al Gobierno catalán y a responsables de empresas de comunicación públicas y privadas a conocer de cerca la realidad del sector. No es un gesto meramente simbólico, sino una apuesta de territorio. El vino es agricultura, es territorio, es tradición. Forma parte del ADN gastronómico de Cataluña.

La ironía es que esta reclamación llega en un contexto donde Cataluña fue designada Región Mundial de la Gastronomía durante 2025, precisamente un año donde debería haberse puesto en valor el vino como eje de la identidad culinaria y territorial del país.

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