González Byass llevará su legado jerezano a los «Óscar del vino» en Miami

La bodega familiar González Byass participa por cuarto año consecutivo en los Golden Vines con una botella extraordinaria: la nº2 de Millennium Oloroso, un vino que concentra un siglo de historia en forma de coupage. Será la única representante de Jerez en el evento, refrendando la relevancia internacional de sus vinos ante una audiencia de élite del sector.

Cuando el vino jerezano cruza el Atlántico nuevamente

Los Golden Vines se han consolidado como el evento más prestigioso del calendario vitivinícola internacional, adquiriendo un estatus equivalente al de los Óscar en la industria cinematográfica. Del 7 al 9 de noviembre, Miami albergará a las personalidades, marcas y bodegas más influyentes del mundo del vino y los espirituosos, creando un escenario donde la excelencia es la moneda de cambio.

En este contexto, González Byass regresa por cuarto año consecutivo con un lote valorado entre 7.500 y 12.500 dólares que incluye una experiencia integral: visita guiada por viñedos con Antonio Flores, master blender de la bodega; alojamiento en el Hotel Bodega Tío Pepe; y una botella extraordinaria. Más relevante aún, la compañía jerezana será la única representante de su región en esta edición, llevando la bandera del Marco de Jerez ante los profesionales y coleccionistas más exigentes del planeta.

Lo más exclusivo de la participación de González Byass es la Nº2 de Millennium Oloroso, una joya enológica que funciona simultáneamente como obra temporal y documento histórico. Se trata de un coupage compuesto por vinos de diez décadas diferentes del siglo XX: 1902, 1917, 1923, 1935, 1946, 1957, 1962, 1977, 1983 y 1992.

Incluir este vino en una subasta de alcance global es una declaración sobre qué significa la producción de vino en Jerez. Cada porcentaje de cada añada en la copa representa una decisión sobre cómo González Byass entiende el equilibrio, la complejidad y la identidad de sus Olorosos.

La continuidad de una familia bodeguera

La compañía aprovechará el evento para presentar otros vinos emblemáticos del portafolio. El Palo Cortado Apóstoles VORS y el Tío Pepe Cuatro Palmas —que se hizo con el reconocimiento «Best in Show» en los Decanter World Wine Awards 2025— acompañarán la experiencia, conviviendo con otras bodegas de envergadura similar como Vega Sicilia y Egon Müller.

González Byass, empresa familiar fundada en 1835, funciona hoy como un conglomerado de 38 marcas distribuidas en más de 100 países. Desde el clásico Tío Pepe, elaborado con Palomino Fino en Jerez, hasta el whisky Nomad —un blended de maltas de Speyside con envejecimiento adicional en barriles de Pedro Ximénez—, la compañía representa la capacidad española de diálogo entre tradición e innovación.

Su portafolio incluye también Vilarnau (Cava), Beronia (Rioja y Rueda), Viñas del Vero (Somontano), además de presencias internacionales como las bodegas chilenas Veramonte y Neyen de Apalta. La sexta generación continúa al frente del proyecto, materializando una filosofía denominada «People + Planet» que combina exigencia comercial con compromiso sostenible.

El vino como motor de integración social

Los Golden Vines, más allá de su carácter de escaparate del lujo vitivinícola, funcionan como vehículo de recaudación para la Fundación Gérard Basset. Esta entidad impulsa programas de formación en vinos, licores y hostelería en más de 15 países, contribuyendo a ampliar oportunidades en sectores históricamente cerrados a la diversidad.

En la edición de 2024, el evento recaudó aproximadamente un millón de euros destinado a becas y proyectos educativos. Desde 2021, la Fundación ha reunido cuatro millones de libras para impulsar la formación de nuevas generaciones de profesionales del vino. La participación de González Byass en estos eventos refuerza su compromiso con que el vino trascienda lo meramente comercial para convertirse en factor de movilidad social en el sector.

Una estrategia de proyección internacional con raíces

Antonio Flores, enólogo y master blender de González Byass, sintetiza el sentido de la participación: «Para González Byass es un honor, pero también una gran responsabilidad, ser la única bodega jerezana presente en esta edición. Hemos querido aportar la botella nº 2 de Millennium Oloroso, un vino único que encierra la esencia de Jerez a lo largo del siglo XX y que, estamos seguros, emocionará a quienes lo descubran».

La presencia de González Byass en Miami consolida su estrategia de posicionamiento internacional: no competir por volumen, sino por la capacidad de generar historias que trascienden el simple consumo de bebidas alcohólicas. Un Oloroso que abarca cien años, un whisky que fusiona Escocia con Jerez, un Hotel Bodega que convierte el enoturismo en experiencia holística. Todo apunta a que González Byass entiende que el futuro del lujo vitivinícola no radica solo en la botella, sino en todo lo que rodea la narrativa de esa botella.

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