Miguel A. Torres recibe la Creu de Sant Jordi por su trayectoria en la viticultura catalana

El galardón, uno de los reconocimientos más relevantes del ámbito institucional catalán, distingue su trayectoria al frente de Familia Torres y la contribución de la bodega a la proyección internacional de los vinos de la región. El acto de entrega tendrá lugar el 21 de abril en el Museo Nacional de Arte de Catalunya (MNAC), de manos del presidente de la Generalitat, Salvador Illa.

Seis décadas transformando la viticultura catalana

Con formación de enólogo, Miguel A. Torres se incorporó al negocio familiar en 1962. Su paso por la compañía ha dejado una huella profunda: impulsó una nueva forma de entender la elaboración a partir de viñedos propios —los que están detrás de vinos como Mas La Plana, Milmanda o Grans Muralles— y puso en marcha un trabajo sistemático de rescate de cepas autóctonas en riesgo de desaparición, una apuesta que hoy sigue viva en manos de la quinta generación. La lucha contra el cambio climático se convirtió en otro de sus frentes desde 2008, con medidas de adaptación y mitigación que han situado a Familia Torres entre las referencias del sector en materia de sostenibilidad. La bodega es, de hecho, cofundadora de International Wineries for Climate Action y de la Asociación de Viticultura Regenerativa.

El reconocimiento y su carga emotiva

La Creu de Sant Jordi, creada en 1981, distingue este año a 20 personalidades y 10 entidades por sus aportaciones cívicas, culturales, sociales o económicas a Catalunya. El galardón tiene para los Torres un peso añadido: en 1990 fue su padre, Miguel Torres Carbó, quien recibió la misma distinción. El propio homenajeado ha reconocido ese peso emocional: “Me siento profundamente orgulloso de poder continuar el legado familiar y de haber contribuido, desde nuestra bodega, a proyectar el nombre de Catalunya y de sus vinos en todo el mundo. Esta distinción es también un reconocimiento a mi esposa, Waltraud, su apoyo constante, y a mis hijos, Miquel y Mireia, que en los últimos años han contribuido decisivamente al éxito y la continuidad de la empresa.”

Una bodega con historia propia

Familia Torres echó raíces en Vilafranca del Penedès hace más de 150 años, aunque su vinculación con la viticultura del Penedès se remonta al siglo XVI. Hoy opera en algunas de las principales zonas vinícolas españolas —Rioja, Ribera del Duero, Rueda y Rías Baixas— además de tener presencia en Chile y California. Forma parte de las Primum Familiae Vini, que agrupa a doce familias centenarias elaboradoras de vino de las más reconocidas de Europa.

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