La DOP Jumilla se une a LeturAlma: cuando el vino abraza la causa del reto demográfico

El festival promovido por Rozalén en Letur contará con 28 vinos de 15 bodegas de la denominación murciano-manchega como patrocinador exclusivo

Hay historias que trascienden el simple hecho de abrir una botella. La colaboración entre la DOP Jumilla y el festival LeturAlma es una de ellas. Del 17 al 19 de julio, los más de 4.500 asistentes que se acerquen a Letur (Albacete) no solo disfrutarán de la música y la cultura, sino que también podrán catar hasta 28 vinos distintos que llevan consigo el alma de una tierra que, como el propio festival, lucha contra el olvido.

La alianza entre el Consejo Regulador de la DOP Jumilla y el evento promovido por Rozalén va más allá de lo comercial. Se trata de una simbiosis perfecta entre dos proyectos que comparten valores: la puesta en valor de los territorios rurales, la lucha contra la despoblación y la reivindicación de la vida en los pequeños municipios.

Un festival con alma y propósito

La DANA que azotó Letur a finales de octubre de 2024 se cobró seis vidas y causó daños materiales significativos. Pero de las cenizas del dolor surgió una iniciativa solidaria que va camino de convertirse en referente: un festival que, como reza su lema, es «el más bonico del verano» y que destina 5 euros de cada abono vendido a la reconstrucción del pueblo.

La cantautora albaceteña Rozalén, alma mater del proyecto, ha conseguido que su octava edición sea la más accesible hasta la fecha. La programación incluye nombres como Dani Fernández, Victor Manuel, El Drogas, Chambao, Los Zigarros, Delaporte o Nena Daconte, entre otros, en un entorno único en el corazón de la Sierra del Segura.

La Monastrell como protagonista

La presencia de la DOP Jumilla en el festival no es casual. Como explica Silvano García, presidente del Consejo Regulador, «28 vinos han sido seleccionados para dar a conocer la versatilidad de la Monastrell en Jumilla y la diversidad de la DOP». Una selección que abarca desde blancos refrescantes hasta tintos de carácter, todos ellos representando la riqueza de una denominación que presume de tener más de 5.000 años de historia vitivinícola.

Las bodegas participantes —Ontalba, Viña Elena, Carchelo, Finca Monastasia, Silvano García, Juan Gil, Alceño, San Dionisio, Luzón, García Carrión 1890, Parajes Del Valle, Ramón Izquierdo, Xenysel, Olivares y Casa de la Ermita— mostrarán en sus copas la personalidad de una tierra marcada por la altitud (entre 320 y 980 metros), la escasez de lluvia (apenas 300 mm anuales) y más de 3.000 horas de sol al año.

Más que una denominación, un territorio

Lo que hace especial a la DOP Jumilla no es solo su antigüedad o sus condiciones climatológicas excepcionales para el cultivo ecológico. Es, sobre todo, su capacidad de adaptación y su apuesta por la sostenibilidad. Con más del 20% de viñedo viejo —gran parte plantado a pie franco— y la Monastrell como variedad estrella (90% de la viña vieja), esta denominación que abraza territorios de Murcia y Albacete ha sabido mantener su esencia mientras se moderniza.

El festival LeturAlma servirá como escaparate perfecto para mostrar esta diversidad. Los asistentes podrán participar en un sorteo a través de redes sociales para ganar una estancia en la Matavendimia Jumilla, la fiesta de la cultura del vino que se celebrará el 25 y 26 de octubre en el municipio que da nombre a la denominación.

El vino como herramienta de transformación social

La colaboración entre la DOP Jumilla y LeturAlma trasciende lo meramente comercial para convertirse en un ejemplo de cómo el vino puede ser una herramienta de transformación social. Ambos proyectos comparten la convicción de que los pequeños territorios tienen mucho que aportar, que la calidad no está reñida con la tradición y que la cultura puede ser el motor de cambio de realidades aparentemente condenadas al olvido.

Como señala García, «es un honor unir nuestra marca a los valores de LeturAlma». Una frase que resume a la perfección lo que significa esta alianza: dos mundos que se encuentran en su amor por la tierra, por las raíces y por la creencia de que merece la pena apostar por lo auténtico.

El próximo fin de semana, mientras suene la música en Letur y los asistentes brinden con vinos de Jumilla, estarán participando sin saberlo en algo mucho más grande: la demostración de que el vino, cuando se bebe con conciencia, puede ayudar a reconstruir no solo pueblos, sino esperanzas.


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