La iniciativa ha reunido a casi dos mil visitantes en torno a 55 cenas de maridaje entre gastronomía de autor y espumosos de la marca colectiva durante junio y julio en el Penedés.
El maridaje entre los vinos espumosos de Corpinnat y la gastronomía ha vuelto a demostrar su capacidad de articulación territorial. La sexta edición del Festival Gastronómico Corpinnat ha reunido a 1.877 personas alrededor de la mesa durante los eventos celebrados entre junio y julio en las 22 bodegas participantes de la marca colectiva Corpinnat. Con cincuenta y cinco cenas, el Festival ha alcanzado este año su punto álgido y ha generado un volumen económico directo de 225.000 euros para el sector de la restauración.
El impacto económico en el territorio trasciende estas cifras si se tienen en cuenta las actividades complementarias vinculadas al evento: alojamiento, transporte y consumo en comercios locales. Este efecto multiplicador refleja la consolidación de una estrategia que Corpinnat ha venido desarrollando desde hace seis ediciones: transformar sus bodegas en espacios de experiencia que favorecen la desestacionalización del turismo enológico y refuerzan el posicionamiento del corazón del Penedès como destino con identidad diferenciada.
Alianzas entre chefs y elaboradores
Desde su nacimiento, el Festival ha funcionado como plataforma de encuentro entre profesionales del vino y la alta cocina. Los chefs y sus equipos trasladan temporalmente sus fogones a las bodegas para concebir maridajes expresamente diseñados para cada ocasión. El paisaje del Penedés no opera aquí como mero telón de fondo, sino como elemento constitutivo de la experiencia: los comensales viven la velada como inmersión en el territorio, conectados simultáneamente con la elaboración de los espumosos y con la propuesta culinaria que los acompaña.
Corpinnat subraya que estas iniciativas contribuyen a consolidar el corazón del Penedès como destino turístico con identidad propia, más allá de los períodos tradicionales de vendimia y enoturismo. La experiencia se concibe como escapada breve que invita al descubrimiento sensorial del territorio, una propuesta que ha resonado con el público: el incremento de asistentes año tras año y la participación de bodegas cada vez más comprometidas son indicadores de una propuesta en expansión.
