Codorníu responde al riesgo de excedente de uva con un aumento del 20% en su compra para 2026

La recuperación productiva de los viñedos tras varios años de sequía intensa llega acompañada de una nueva preocupación para el sector: la posibilidad de que los excedentes de uva no encuentren comprador. En ese contexto, Codorníu ha decidido ampliar en un 20% el volumen de uva que adquirirá durante la próxima vendimia, una medida que beneficiará a más de 300 familias viticultoras con las que la bodega mantiene contratos de suministro y supondrá una inyección de más de nueve millones de euros al territorio del Penedès.

La compañía, con sede en Sant Sadurní d’Anoia mantendrá íntegramente todos los acuerdos plurianuales en vigor e incrementará las cantidades de compra en la mayoría de los casos. Según sus estimaciones, la aportación económica al entorno vitícola superará esa cifra durante la campaña de 2026.

Del plus por sequía a la garantía de compra

Durante las tres últimas campañas, Codorníu aplicó un complemento económico extraordinario para compensar el impacto de la sequía en las explotaciones vitícolas. Para 2026, la bodega no prevé mantener ese suplemento, al haber cambiado las condiciones: la recuperación de las viñas apunta a una cosecha superior a la del año anterior, y la prioridad del sector ha dejado de ser compensar una caída de producción para convertirse en asegurar que la uva recogida tendrá salida comercial.

Sergio Fuster, CEO de Raventós Codorníu, ha explicado el enfoque de la compañía: “En un momento en que algunas compañías están anunciando reducciones de compra, nosotros queremos trasladar un mensaje de tranquilidad a nuestros viticultores. Cumpliremos todos los contratos firmados y, además, aumentaremos la entrada de uva en la mayoría de los casos. La mejor manera de apoyar al territorio este año es garantizar la recogida de la uva comprometida e intentar entrar más para dar estabilidad a cientos de familias que dependen de ello”.

Más de cinco años de crecimiento sostenido respaldan financieramente esta decisión, según señala la propia compañía, que basa su capacidad de asumir el compromiso en una situación financiera sólida y en una estrategia orientada a la creación de valor en el territorio.

Diálogo continuo con viticultores y organizaciones agrarias

Las medidas adoptadas para esta campaña son el resultado de meses de interlocución con viticultores y representantes del sector, tanto a través de la Vocalía de Codorníu en el Consejo Regulador de la DO Cava como de las principales organizaciones agrarias. Estas mesas de trabajo permiten a la bodega analizar la evolución de la campaña y construir soluciones compartidas.

Los contratos plurianuales, introducidos por Codorníu en 2019, establecen un modelo basado en la estabilidad y la planificación a largo plazo con las familias productoras. Actualmente, más de 300 forman parte de esta red de colaboración.

Fuster ha resumido así la postura de la compañía: “Nuestro compromiso con el territorio no se limita a la vendimia. Escuchamos de manera permanente a nuestros proveedores y trabajamos juntamente con los representantes del sector para afrontar los desafíos que tenemos por delante. La fortaleza del cava depende de la fortaleza de sus viticultores”.

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