Canarias lucha contra el primer brote de filoxera en sus viñedos

El Gobierno regional y el Cabildo de Tenerife intensifican las tareas de erradicación con 391 prospecciones realizadas y 18 focos detectados.

El archipiélago canario se enfrenta al primer brote de filoxera de la vid (Daktulosphaira vitifoliae) de su historia después de décadas manteniendo el territorio libre de esta devastadora plaga. La detección inicial se produjo a finales de julio en un jardín privado de Valle de Guerra, en el municipio de San Cristóbal de La Laguna, y se confirmó oficialmente el 1 de agosto.

Desde entonces, el Gobierno de Canarias y el Cabildo de Tenerife han desplegado un operativo conjunto de emergencia que ha realizado 391 prospecciones en 3.500 hectáreas de seis municipios de la isla. Los resultados arrojan un balance de 373 localizaciones libres del insecto frente a 18 puntos donde se ha confirmado su presencia.

La mayoría de los casos se concentra en Valle de Guerra, que alberga 16 de los 18 focos detectados. Los dos restantes se localizaron en La Matanza de Acentejo —ya controlado— y en la zona limítrofe entre Tejina y Tegueste, donde el brote ha sido erradicado sin detectarse infestaciones en áreas colindantes.

La plaga se ha extendido por la vertiente norte de Tenerife, donde los vientos alisios facilitan su dispersión, afectando a municipios como San Cristóbal de La Laguna, La Matanza, Tegueste, Tacoronte, El Sauzal y La Victoria.

Introducción ilegal como origen del brote de filoxera

Las autoridades atribuyen el brote de filoxera a la introducción ilegal de material vegetal contaminado, como estaquillas o portainjertos, incumpliendo la normativa vigente desde 1987 que prohíbe la importación de material de vid desde cualquier territorio, incluida la península ibérica. Esta situación evidencia fallos en los controles fitosanitarios de puertos y aeropuertos, cuya gestión corresponde al Gobierno central.

El consejero de Agricultura del Gobierno de Canarias, Narvay Quintero, ha señalado que “llevamos años reivindicando al Estado que despliegue más recursos para intensificar los controles a las producciones foráneas en puertos y aeropuertos”.

Cuando se detecta un caso positivo, las autoridades establecen un perímetro de contención formado por una zona infestada de 500 metros de radio y una zona tampón de 1.000 metros. En el área intermedia se inspeccionan todas las plantas de vid, mientras se revisan áreas limítrofes que tengan viñas o las hayan tenido recientemente.

El protocolo incluye tratamientos fitosanitarios con inyecciones de herbicida sistémico en las raíces, aplicación de insecticida en el suelo, extracción y eliminación de plantas afectadas, análisis de muestras en laboratorios de Sanidad Vegetal y colocación de mallas antihierbas para evitar rebrotes.

Amenaza económica y medioambiental sin precedentes

El brote representa una amenaza sin precedentes para las 3.200 hectáreas de viñedos de Tenerife, que genera pérdidas potenciales superiores a 63 millones de euros anuales en ventas de uva y vino. La reconversión total del sector costaría unos 96 millones de euros —aproximadamente 30.000 euros por hectárea— y pondría en riesgo 1.880 de los 5.000 empleos directos que genera la viticultura canaria.

Más allá del impacto económico, la expansión de la filoxera obligaría a arrancar las vides centenarias prefiloxéricas de pie franco y replantarlas con injertos en portainjertos resistentes, lo que supondría la pérdida de parte del patrimonio genético único de variedades locales.

El Ejecutivo canario ultima la redacción de una Orden que prohibirá el movimiento de material vegetal de vid entre islas y entre diferentes zonas de una misma isla. Paralelamente, se han intensificado las campañas de sensibilización con documentación técnica disponible en las webs oficiales para facilitar la detección de síntomas.

La Asociación de Viticultores y Bodegueros de Canarias (AVIBO) ha exigido un plan urgente de contención, saneamiento, reconversión y comunicación, mientras otras islas como Fuerteventura y La Palma han reforzado las inspecciones preventivas.

Las autoridades consideran determinante la colaboración de productores y ciudadanía para conocer el alcance de la plaga y frenar su expansión. Los síntomas de la filoxera incluyen la formación de agallas en el envés de las hojas con lesiones cloróticas visibles en el haz, mientras que en las raíces produce nódulos y tuberosidades que pueden matar la planta entre dos y cinco años después de la infestación.

En caso de observar estos síntomas, se ruega comunicarlo con urgencia a las Agencias de Extensión Agraria del Cabildo de Tenerife o al Gobierno de Canarias. Aunque la plaga no afecta la salud humana ni la calidad de los vinos canarios, su potencial devastador para el sector convierte la detección temprana en una prioridad absoluta.El consejero insular de Sector Primario del Cabildo de Tenerife, Valentín González, ha transmitido “un mensaje de tranquilidad” al sector, asegurando que “esta situación no afecta en ningún caso a las singularidades ni a las peculiaridades de nuestros vinos”.

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