La que presume de ser la bodega más antigua de España convierte cinco siglos de historia en una experiencia enoturística que incluye documentos, rincones habitualmente cerrados al visitante y la cata de tres cavas emblemáticos.
Hay bodegas con historia y luego está Codorníu. Fundada hace más de 475 años en Sant Sadurní d’Anoia (Barcelona), la que presume de ser la empresa vitivinícola más antigua de España —y creadora del cava— ha lanzado una nueva propuesta de enoturismo que promete mucho más que una visita convencional: “La memoria de la burbuja. 475 años de historias y anécdotas de Codorníu” se estrena esta Semana Santa y abre por primera vez al público general espacios y documentos que hasta ahora permanecían fuera de los circuitos habituales.
La iniciativa nace de un trabajo de investigación basado en la recuperación de documentos históricos —inventarios, cartas, retratos— y recorre seis espacios emblemáticos de un conjunto que en 2026 cumple, además, medio siglo desde que fue declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional. Hoy figura protegido como Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN), una de las categorías de protección patrimonial más altas que reconoce el ordenamiento jurídico español.
Codorníu: Una casa con 475 años de memoria viva
El recorrido arranca en el Mas d’Anoia —conocido popularmente como Casa Vella—, el edificio más antiguo del conjunto y el espacio que habitualmente permanece cerrado a los visitantes. Aquí vivieron y trabajaron durante generaciones los miembros de la familia Codorníu, incluida la célebre Anna de Codorníu, cuya figura preside simbólicamente la historia de la bodega. Anna se casó a los 14 años con Miquel Raventós, de 25, lo que unió a dos grandes estirpes vitícolas del Penedés. Mujer adelantada a su tiempo, inspiró el cava que hoy lleva su nombre.
En este espacio se exhibirá un árbol genealógico de la familia, y la guía experta que acompaña el grupo irá desgranando curiosidades —como el precio de las primeras botellas comercializadas— junto a episodios históricos que marcaron el devenir de la compañía: la Guerra de los Segadores, la devastación provocada por la filoxera o el impacto de la Primera Guerra Mundial en el negocio.
La siguiente parada es la bodega Jaume, donde en 1872 Josep Raventós elaboró la primera botella de cava de la historia, aunque la producción no se consolidó como negocio próspero hasta años después. Allí espera una cata de Codorníu Non Plus Ultra, un cava icónico que ya suma 129 años de historia y que se elabora con las mismas variedades que empleó en su día el propio Raventós.
El trayecto continúa —literalmente— a bordo de un pequeño tren que recorre las impresionantes galerías subterráneas: 30 kilómetros de cavas excavadas a finales del siglo XIX que representaron la gran expansión de la compañía y que siguen siendo uno de los rincones más sobrecogedores de cualquier bodega española.
El modernismo como seña de identidad de Codorníu
El edificio que el arquitecto Josep Puig i Cadafalch diseñó en 1900 como bodega principal constituye otra de las paradas esenciales. Considerada una obra maestra del modernismo catalán, alberga una espectacular sala de prensas que merece la atención por sí sola. Un paseo por el jardín conduce después hasta la casa solariega —también obra de Puig i Cadafalch—, donde hoy funciona el restaurante La Torre de Codorníu. Los participantes en la visita podrán acceder al patio central, la capilla, la biblioteca y la habitación de Manel Raventós, el mecenas que encargó ambas construcciones.
El cierre tiene lugar en la sala Puig, antiguo departamento de expedición y etiquetado reconvertido en Catedral del Cava y centro de recepción de visitas. Allí cuelga una notable colección de carteles publicitarios surgidos de un polémico concurso celebrado en Madrid en 1898, y allí se completa la cata con los cavas Ars Collecta Josep Raventós y Ars Collecta Jaume Codorníu Gran Reserva, que rinden homenaje a dos de los nombres propios más determinantes de la saga familiar.
Datos prácticos de la visita a Codorníu
El precio de la actividad es de 38 euros por persona e incluye la cata de tres cavas —uno durante el recorrido y dos al final— acompañados de un aperitivo de paletilla ibérica, queso y fuet con patatas chips. La duración es de hora y media. Para quienes deseen prolongar la experiencia, existe un combinado de visita más menú modernista en el restaurante La Torre de Codorníu por 90 euros.
El calendario habitual contempla el primer domingo de cada mes a las 12:15 horas en catalán, y el tercer sábado a las 12:30 en castellano. Los horarios especiales de Semana Santa son el sábado 4 de abril a las 12:30 (en castellano) y el domingo 5 de abril a las 12:15 (en catalán). Toda la información y las reservas están disponibles en la web de la bodega.
