Treinta jóvenes deciden en Eslava cómo será el próximo vino elaborado con Berués

La Berués es una uva con historia documentada desde el siglo XVI. Sobrevivió siglos de viticultura navarra pero no pudo con la filoxera ni con las enfermedades que diezmaron el viñedo europeo en el XIX. Desde entonces, prácticamente desapareció. Ahora, un grupo de treinta jóvenes reunidos el pasado 11 de abril en el municipio navarro de Eslava ha puesto su grano de arena en el camino de recuperarla, y lo ha hecho de la manera más directa posible: catando y votando.

La actividad, organizada por Bodega Eslava junto a la Sección de Viticultura y Enología del Gobierno de Navarra (EVENA), llevó por título A Ciegas y ¡al lío! y planteó a los participantes una cata de distintas tipologías —blanco, tinto, rosado, espumoso— sin que ninguna estuviera identificada. El objetivo no era pedagógico sino práctico: que los asistentes eligieran el estilo que más les gustaba, y que ese resultado orientara las decisiones técnicas de la bodega para su próxima elaboración con esta variedad recuperada.

El tinto con crianza se impone

El vino que acumuló más apoyos fue Paraje de Guezari, un tinto con crianza, que se convierte así en la referencia estilística para el nuevo proyecto enológico. El trabajo técnico a partir de ahora consistirá en ajustar la Berués al perfil de vino que este grupo de consumidores ha señalado como preferido.

Rebeca Lecumberri, enóloga de Bodega Eslava, explica el sentido de la propuesta: “Esta experiencia nos permite escuchar directamente al consumidor joven y traducir sus preferencias en decisiones técnicas concretas. Trabajar con una variedad recuperada como la Berués supone además recuperar parte de nuestra identidad vitícola y proyectarla hacia el futuro”.

La acción se inscribe en el proyecto «Cepas Singulares de Navarra Vinos Old-Vidaos», impulsado por EVENA, que lleva décadas estudiando y conservando el patrimonio vitícola de la comunidad. Gracias a este trabajo se han podido rescatar y documentar decenas de variedades antiguas, algunas rozando la extinción, con un potencial enológico y agronómico que la viticultura comercial había dejado de lado.

Biodiversidad como herramienta

Félix Cibriáin, responsable del Negociado de Viticultura de EVENA, subraya la dimensión estratégica de recuperar estas cepas: “La recuperación de variedades tradicionales permite diversificar la producción, mejorar la adaptación del viñedo a nuevas condiciones y poner en valor la biodiversidad como elemento clave del sector”.

El consumidor joven, dentro del proceso

La particularidad de esta iniciativa reside en incorporar al público joven como agente activo en una fase del proceso que habitualmente queda restringida al ámbito técnico. La elección del estilo no es un ejercicio de marketing sino una variable que condiciona directamente las decisiones de elaboración: qué hace la bodega con la Berués dependerá, en parte, de lo que treinta jóvenes dijeron en Eslava un viernes de abril.

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