El tiraje es el momento en el que el vino base se embotella junto con el licor de tiraje para iniciar la segunda fermentación. Es el punto de partida oficial de la crianza de un vino espumoso de método tradicional. A partir de esa fecha se cuentan los meses de crianza sobre lías.
En la práctica, el tiraje marca el paso del vino tranquilo al futuro espumoso. La botella se cierra habitualmente con un tapón corona y una chapa metálica, y se coloca “en rima”, en posición horizontal. La cantidad de azúcar añadida en el licor de tiraje determina la cantidad de gas carbónico que se generará y, por tanto, la presión final (normalmente entre 5 y 6 atmósferas). Como alternativa al azúcar, algunos productores emplean mosto de uva.
En las etiquetas de muchos cavas y espumosos de calidad aparece la fecha de tiraje o, al menos, se puede deducir a partir de la fecha de degüelle y el tiempo de crianza declarado. Es un dato útil para el consumidor porque permite saber cuánto tiempo ha estado el vino en contacto con las lías y a qué añada pertenece, en el caso de que se trata de un espumoso de una única añada.