La crianza en botella o el afinamiento en botella es la evolución que el vino experimenta una vez embotellado, en un entorno reductor, sin apenas oxígeno, si bien el corcho sí permite una lenta micro-oxigenación que favorece la evolución del vino en el largo plazo. Durante este periodo, los aromas se afinan, los taninos se suavizan y aparece el bouquet terciario.
Es una fase esencial para los vinos de guarda. El tiempo necesario varía enormemente según el vino: algunos están óptimos en dos o tres años; otros necesitan una década o más. La crianza en botella es lo que puede convertir un buen vino en un gran vino.