La crianza en barrica es el periodo durante el cual el vino reposa en toneles de madera, normalmente de roble. Durante este tiempo, se produce una microoxigenación lenta a través de los poros de la madera, se aportan taninos y se generan aromas característicos.
El tipo de roble (francés, americano, húngaro…), el grado de tostado de la madera, el tamaño de la barrica y el número de usos determinan la intensidad del aporte. La crianza en barrica no es un fin en sí mismo: debe servir para mejorar el vino, no para enmascararlo. Un buen uso de la madera se nota por la integración; un uso excesivo, por la sensación de que la barrica habla más alto que la uva.