Unas 20.000 botellas de vinos de coleccionista, valoradas en millones de dólares, continúan sin ser reclamadas por sus propietarios más de tres años después del hundimiento de Sherry-Lehmann, la emblemática tienda de vinos neoyorquina. Así lo recoge el diario New York Post en un reportaje firmado por la periodista Lisa Fickenscher.
Las cajas se encuentran en el sótano de una torre de oficinas de Blue Hill Plaza, en el condado de Rockland (Nueva York), un espacio que el FBI registró en el marco de una investigación por fraude que sigue abierta, según explica al medio el abogado de la propiedad del inmueble. La arrendadora, la compañía con sede en Hong Kong Glorious Sun, se hizo cargo de una colección valorada en 16 millones de dólares después de que el negocio de almacenaje de Sherry-Lehmann dejara de pagar el alquiler.
La propietaria del edificio quiere devolver las botellas para poder alquilar de nuevo el espacio, según su letrado. Con ese fin, Glorious Sun publicó este verano un anuncio en la revista Wine Spectator que decía: «Atención. Puede que tengamos su vino. Si guardó vino con Sherry-Lehmann (o Wine Caves), póngase en contacto con Blue Hill Plaza».
Solo se ha devuelto un tercio de las botellas, 10.135 unidades. Según las fuentes citadas por el periódico, algunos clientes pueden haber fallecido, haber olvidado sus compras o desconocer que Sherry-Lehmann y su negocio de almacenaje han desaparecido. Una persona que trabajó en la tienda atribuye la falta de reclamaciones a «ignorancia, riqueza o mudanzas».
Edmond O’Brien, del despacho Dorf Nelson & Zauderer, que representa a Glorious Sun, lo resume así: «Las personas que de verdad querían recuperar su vino ya han sido atendidas. Ahora toca encontrar a quienes no han estado pendientes».
Del cierre de 2023 a la investigación federal
Sherry-Lehmann, con sede en Park Avenue, echó el cierre en 2023 tras 89 años de actividad, después de no renovar su licencia para vender alcohol y de no abonar el alquiler. Al conocerse sus problemas, muchos clientes intentaron sin éxito sacar sus pertenencias de las instalaciones de Wine Caves, el servicio de almacenaje del grupo.
Distintas agencias federales, entre ellas el FBI y los inspectores postales estadounidenses, intervinieron tras un reportaje del New York Times de ese mismo año que acusaba a la tienda de vender a coleccionistas parte del vino que sus clientes guardaban en depósito. La empresa rechazó la acusación.
Una demanda desestimada y una investigación abierta
Sherry-Lehmann demandó el año pasado al periodista James Stewart, ganador del Premio Pulitzer, al que acusaba de orquestar una campaña contra la empresa y sus propietarios, Shyda Gilmer y Kris Green. Un juez federal desestimó el caso a finales de septiembre.
En esa demanda, la compañía alegaba que los registros en Blue Hill, en los que participaron hasta 200 agentes durante cinco días, no habían derivado en detenciones ni acusaciones.
Sin embargo, O’Brien asegura que la investigación sigue en marcha. Este verano, un agente del FBI le presentó por teléfono a un nuevo investigador del caso, y cuando le preguntó si estaba cerrado, la respuesta fue «No». Los investigadores querían información sobre Blue Hill Plaza y sobre la demanda que Wine Caves presentó el año pasado contra Glorious Sun, a la que acusa de retener vino que le pertenece. El FBI no respondió de inmediato a la consulta del New York Post.
Los nuevos propietarios de Wine Caves
Según la demanda de Wine Caves, presentada ante un tribunal estatal del condado de Rockland, su nuevo propietario mayoritario es James Galtieri, antiguo proveedor de Sherry-Lehmann y durante dos décadas importador exclusivo en Estados Unidos de Château Lafite Rothschild, un vino por el que se pagan más de 700 dólares por botella nueva. Galtieri llegó a la empresa de la mano de Gilmer, que fue consejera delegada de Sherry-Lehmann y se vio envuelta en un conflicto judicial por el cierre y los escándalos de la tienda. El diario precisa que no está claro si Galtieri sigue siendo copropietario de Wine Caves y que no respondió a sus llamadas ni a su correo electrónico.

