El vino ecológico (u orgánico) se elabora a partir de uvas cultivadas sin pesticidas ni herbicidas de síntesis. A diferencia de los vinos naturales, sí existe certificación europea para los vinos ecológicos, fácilmente identificable por la inclusión en las etiquetas del sello oficial de la Eurohoja (la silueta de una hoja formada con estrellas blancas sobre fondo verde), acompañado obligatoriamente del código numérico del organismo de control autorizado y la indicación del origen de la materia prima agraria.
No debe confundirse automáticamente con el vino natural. Un vino ecológico puede utilizar levaduras comerciales, correcciones y dosis normales de sulfitos. Lo que garantiza es que tanto en el viñedo como en la bodega se han respetado unas normas ambientales y de ausencia de productos químicos de síntesis. Es una garantía de prácticas más respetuosas con el entorno.