El roble es el árbol cuya madera se emplea principalmente para la elaboración de barricas y foudres. Por extensión, la mención “roble” indica que el vino ha tenido un paso por barrica, aunque el tiempo sea relativamente corto (a menudo entre tres y seis meses). En general, no es una categoría de envejecimiento tan generalizada como “crianza” o “reserva”, pero el consumidor la asocia a vinos con notas tostadas, vainilla o especias y con un poco más de estructura y un carácter menos frutal que el de un vino joven que no ha tenido contacto con la madera.
Es una categoría intermedia muy útil para quien busca un poco de complejidad sin llegar a los plazos y precios de un crianza. Un buen vino de la categoría “roble” puede ser ideal para tomar por copas, si bien en general puede quedarse corto en un maridaje con platos de sabores intensos.