Viña Cubillo 1999


¿Son 22 años mucho tiempo? Pues, como todo, depende del contexto. Para los 8.000 años de la historia del vino, 22 años no parecen gran cosa, pero para la historia de un único vino, 22 años es una larga vida.
A pesar de que 1999 no fue una añada excelente en La Rioja, en la Viña Cubillo se recogieron 160.000 kilos de uva de gran calidad con las que en López de Heredia elaboraron este Viña Cubillo 1999, el crianza protagonista de nuestra cata de hoy.
Se trata de un coupage con un 65 % de Tempranillo y un 25 % de Garnacha, mientras que el 10 % restante lo componen Mazuelo y Graciano. Tras una vinificación convencional, nuestro vino tuvo una crianza de dos años en barricas de roble americano, seguida de una larga (en nuestro caso, larguísima) crianza en botella.

Viña Cubillo 1999 corcho

Al mirar la copa encontramos un vino ligero, de un color teja que indica su edad. En nariz destacan los aromas terciarios (hongos y hojas mojadas), pero también hay fruta. En boca es elegante, estructurado pero a la vez ligero, con taninos muy suaves y una acidez que muestra que todavía tiene vida por delante. Es además un vino sorprendentemente equilibrado, tan equilibrado que parece que su elaborador lo hubiera hecho pensando en que lo fuéramos a descorchar en este mismo instante; un vino que a cada sorbo te habla de su historia, de sus 22 años de historia.

Viña Cubillo 1999 Trasera

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Is 22 years a long time? Well, like everything, it depends on the context. For the 8,000 years of history of wine, 22 years doesn’t seem like a big deal, but for the history of a single wine, 22 years is a long life.
Although 1999 was not an excellent vintage in La Rioja, in Viña Cubillo 160,000 kilos of high quality grapes were harvested with which in López de Heredia they made this Viña Cubillo 1999, the leading crianza in our tasting today.
It’s a blend with 65% Tempranillo and 25% Grenache, while the remaining 10% is Mazuelo and Graciano. After a conventional vinification, our wine was aged for two years in American oak barrels, followed by a long (in our case, very long) aging in the bottle.
When we look at the glass, we find a light wine, with a tile color that indicates its age. On the nose, the tertiary aromas (mushrooms and wet leaves) stand out, but there is also fruit. On the palate it’s elegant, structured but at the same time light, with very soft tannins and an acidity that shows that it still has life ahead. It’s also a surprisingly balanced wine, so balanced that it seems that its winemaker had made it thinking that we were going to uncork it at this very moment; a wine that with every sip tells you about its history, its 22 years of history.

Viña Cubillo 1999 copa