Tibó De Moya 2018

Cuando Yves te cuenta la historia de De Moya, todo parece fácil. Después de haber tenido éxito en su Bélgica natal reflotando empresas con problemas, Yves se vino a España en 2012. “Estuve nueve meses viajando por España en busca de una zona en la que elaborar mis vinos –nos comenta–. Tenía tres premisas: Quería hacer un vino tinto potente, quería que fuera diferente y quería crear un producto de lujo asequible. Vi posibilidades en El Bierzo, en Campo de Borja… y finalmente me atrajo la uva Bobal, aquí en Valencia”. Así que finalmente Yves y Sofie Laurijssens trasladaron su hogar a la pequeña población costera de Altea, compraron varias parcelas de viñedo viejo y comenzaron elaborando 15.000 botellas, que se duplicaron y se duplicaron hasta convertirse en nada menos que 250.000.
Pero además de tintos “poderosos”, la bodega elabora otras propuestas muy interesantes, como Tibó De Moya 2018, un varietal de Merseguera (80 %) con un aporte de Moscatel de Grano Menudo (20 %) procedente de cepas de 25 años plantadas sobre suelos franco-arenosos con sustratos calcáreos a 1.050 metros de altitud. Las uvas se vendimian en cajas, hacen una maceración en frío de 24 horas y la mayor parte (el 85 %) fermenta en depósitos de acero inoxidable con control de temperatura, mientras el resto (15 %) lo hace en barricas de roble francés. Posteriormente, el vino ya ensamblado hará una crianza sobre lías de cuatro meses y descansará una buena temporada en botella antes de salir al mercado.

Tibó De Moya 2018 Cápsula

Y esto se traduce en un vino de color pajizo y aspecto límpido, con una exuberante nariz frutal, muy cítrica, que rápidamente nos evoca al pomelo sobre un fondo de peras, una nariz que cuadra con una boca fresca, deliciosa, muy equlibrada. En un primer ataque manda la acidez, una acidez cítrica que poco a poco va transformándose en un posgusto amargo alternado con momentos golosos. Repetimos el trago y apreciamos una complejidad que no esperábamos, con recuerdos a pera y a melocotón en almíbar en un vino sápido, de una moderada untuosidad y, lo más importante: tremendamente fácil de beber.
En cuanto a la Bobal que convenció a Yves para escoger Valencia… de esa ya hablaremos otro día.

Tibó De Moya 2018 Etiqueta Trasera