Bodega Tesalia. Richard Golding en la sala de crianza.
Tesalia es el proyecto vitivinícola de Richard Golding y de su familia en Arcos de la Frontera (Cádiz), en las inmediaciones de la Sierra de Grazalema, donde cultivan 12,5 hectáreas de viñedo con cuyas uvas elaboran los vinos Arx y Tesalia, dos tintos de diferente perfil que pretenden hacerse un hueco entre los grandes vinos del panorama mundial... Y esto es solo el principio.

Lo probamos hace escasos meses y nos entusiasmó. Elegante, complejo, amalgamado y a la vez poderosamente estructurado, Tesalia 2016 nos transportó de un sorbo a la orilla derecha del Garona. ¿De quién es este vino? ¿Qué más han hecho? ¿De verdad se elabora en una zona cálida? Nuestra curiosidad crecía a cada trago mientras contemplábamos esa gruesa botella borgoñona seriagrafiada con un centauro sobre letras doradas. Así que, sin saber apenas nada del proyecto, planeamos un viaje en torno a Cádiz en el que esta bodega iba a ser la primera parada.

Tesalia: la bodega de la familia Golding

La estrecha carretera CA-6106, que une La Perdiz y Las Abiertas, dos pedanías de Arcos de la Frontera, discurre paralela al borde occidental de la sierra de Grazalema mientras nos conduce sinuosa a una impresionante finca de 106 hectáreas, la finca en la que Richard Golding y su familia desarrollan sus dos grandes pasiones: la hípica y el vino.

Bodega Tesalia. Logotipo de centauro.
En el logo del centauro están representadas las dos grandes pasiones de la familia Golding: la hípica y la vitivinicultura.

Richard Golding nos recibe en la misma puerta que da acceso a la finca, al Cortijo de Torres. No hay nada, desde fuera, que nos haga pensar que en el interior vamos a encontrar 22 hectáreas de viñedo y bodega, y esa discreción acentúa su imagen de exclusividad, si bien, en realidad, la bodega es tan nueva que se encuentra aún sin terminar, y el proyecto Tesalia está dando ahora sus primeros pasos comerciales.
Richard, empresario de éxito, compró la propiedad en 2007 pensando en su retiro. La yeguada, que ocupa 20 hectáreas de la finca, llegó unos cuantos años antes que el viñedo, mientras que la bodega, un moderno edificio de hormigón semi-enterrado en una ladera que se eleva al oeste, es la última pieza de una propiedad en la que también hay sitio para la casa, seis hectáreas de bosque con “cultivo” de trufas, un olivar y algo de terreno de labor.
–Cuando la compramos no había nada de esto; tan sólo “ese” árbol de allí –señala Richard mientras recorremos parte del viñedo–, y “ese” otro… Tuvimos que reconstruir toda la finca.

Bodega Tesalia. Finca Cortijo de Torres y Sierra de Grazalema.
Vista panorámica de la finca, con la sierra de Grazalema al fondo.

Richard te cuenta todo con naturalidad, con un toque de humor, hablando un español casi bilingüe mientras, con la mirada, te escudriña, trata de conectar con su interlocutor, escucha lo que dices y te responde con inteligencia, sin irse por las ramas o buscar evasivas. Su discurso es fluido, y transmite ilusión y confianza; mucha confianza. Maneja datos para apoyar sus tesis, recurre a referencias culturales y a la vez es cercano, y en poco tiempo te das perfecta cuenta de que sus decisiones son siempre meditadas, y de que Tesalia no se ha planteado como el capricho de un hombre adinerado aficionado al vino, sino como un negocio pensado realmente para dar beneficios.
–En todos mis proyectos siempre me he intentado rodear de los que más sabían, de gente que realmente sepa más que yo. Así que cuando decidimos sacar esto adelante, contacté con José Ramón Lissarrague, Ignacio de Miguel y Cees Van Casteren para que formaran parte del proyecto –nos cuenta Richard.

Bodega Tesalia. Viñedo.
Detalle del viñedo de Bodega Tesalia, formado por plantas aún muy jóvenes, lo que no impide que sus vinos tengan ya suficiente complejidad.

José Ramón Lissarrague, experto en viticultura, profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de Madrid, profesor titular y director del Máster de Enología y Viticultura de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), fue quien planteó el viñedo desde cero, analizó los suelos, eligió las variedades óptimas, el marco de plantación y el sistema conducción que se ha aplicado a cada variedad, una de las características más singulares del viñedo de bodega Tesalia.
Ignacio de Miguel fue uno de los primeros fly winemakers de España, un consultor externo que asesora a diversas bodegas de prestigio como Martúe, Dehesa del Carrizal, Dehesa de Luna, Dehesa de los Llanos, Carabal… y la propia Tesalia.
En cuanto a Cees Van Casteren, baste con decir que es un Master of Wine, periodista y consultor, con clientes como el Ministerio de Asuntos Exteriores de Países Bajos o el gigante canadiense de las levaduras Lallemand; ahí es nada.

Bodega Tesalia. Richard Golding en la mesa de catas.
Richard Golding es nuestro anfitrión a lo largo de toda la visita. No puede ocultar la pasión que siente por su bodega, algo que contrasta con su mentalidad analítica y reflexiva.

De todos modos, Tesalia no sería posible sin Valle Lozano, Ingeniero Agrónomo y Máster en enología por la UPM que se encarga de mimar día a día los vinos en bodega y lidiar en la sombra con los problemas cotidianos.

Sistemas de conducción poco habituales

Así, con semejante equipo y partiendo de una hoja en blanco, muy poco se dejó al azar a la hora de plantear el viñedo. Las variedades y hasta los porta-injertos se eligieron meticulosamente tras haber realizado un profundo análisis del suelo (una base de arcilla con substrato calcáreo), y ya desde un primer momento nos llama la atención que las cepas se guían por sistemas de conducción nada habituales en el Viejo Mundo, con un tronco muy alto como patrón común en todas las parcelas para reducir el calor que reciben las uvas radiado por el suelo.

Bodega Tesalia. Viñedo con conducción en Sprawl en Y.
Los sistemas de conducción nos llaman poderosamente la atención en el viñedo de Tesalia. La idea es aprovechar la propia superficie foliar de la planta para proteger las uvas de un exceso de insolación, separando, asimismo, los racimos del suelo para minimizar la influencia del calor reflejado por éste .

A partir de aquí, básicamente hay tres sistemas de conducción en el viñedo de bodega Tesalia: pérgola, sprawl y semi-sprawl. En función de la inclinación de la ladera, de la exposición y de la variedad, se aplica uno u otro, siempre buscando que la superficie foliar reciba luz del sol pero que los racimos queden protegidos de la luz directa. Richard nos comenta que su viñedo se encuentra preparado para afrontar el desafío del cambio climático, ya que estas conducciones hacen posible compensar el tiempo de exposición solar, a la vez que el sistema de riego por goteo permite controlar el estrés hídrico.

Bodega Tesalia. Cepa de Cabernet Sauvignon.
Media parcela de Cabernet Sauvignon con algunas uvas sobremaduradas es lo único que queda por vendimiar en el viñedo de Tesalia durante nuestra visita.

La vendimia, manual, se lleva a cabo a lo largo de un mes. En nuestra visita ya casi ha terminado, y únicamente media parcela de Cabernet Sauvignon está por recoger. La salud de las plantas y la pulcritud con la que están podadas es una constante a lo largo de un viñedo en cuyo suelo se pueden observar los restos de un lejano aclareo y de la más reciente selección de uva de la propia vendimia.

Una bodega semi-enterrada con vistas a la sierra de Grazalema

Y así, hablando de las dos nuevas hectáreas plantadas de Petit Verdot, de las balsas que recogen el agua de la lluvia, de los peculiares nombres con los que los trabajadores de la finca han bautizado cada una de las 10 parcelas, de cómo el Taberner, de Huerta de Albalá, abrió el camino de los grandes tintos en la zona… hablando de mil cosas mientras el tiempo vuela, casi sin darnos cuenta hemos llegado hasta las mismas puertas de una bodega totalmente integrada en el paisaje, semi-enterrada aprovechando el desnivel de la ladera más occidental del Cortijo de Torres, tratando de ocultarse debajo de una manta vegetal a la que aún le quedan unos pocos meses para mostrarse en todo su esplendor.

Bodega Tesalia. Zona de recepción de uva. Despalilladora y bomba peristáltica.
Una amplia trinchera formada por un muro de contención de la ladera y la propia bodega permite trabajar con amplitud. La despalilladora por inercia entrega las uvas separadas del raspón a una mesa de selección móvil, y de ésta las uvas pasan a una bomba peristáltica que las introducirá con el máximo cuidado en la bodega.

Después de haber pasado por la cámara durante un par de días, la uva se recibe en la parte de atrás de la bodega, una área diáfana, muy amplia, delimitada por el propio edificio y por un grueso muro de contención que forman una enorme trinchera en la que una moderna despalilladora separa el raspón mediante inercia y coloca la uva sobre una mesa de selección móvil que conduce los granos a una no menos vanguardista bomba peristáltica que los llevará por una tubería corrugada hacia el interior de la bodega para llenar las cubas de fermentación.

Bodega Tesalia. Zona de elaboración.
La construcción de la bodega semi-enterrada permite la recepción de la uva por gravedad.

Ya en el interior, comprobamos el primer beneficio de la construcción semi-enterrada. Las uvas llenan los depósitos por gravedad. Todo se vinifica por parcelas y por variedades, en cubas troncocónicas de acero inoxidable, con la temperatura controlada. Hay también varios “siempre llenos”, más pequeños, que contienen tanto los sobrantes como algún que otro experimento, y cinco grandes foudres de roble francés en los que, además de las fermentaciones, los vinos ya criados pasan a veces una temporada tras dejar las barricas. Y en esta misma planta superior se encuentran el laboratorio, la administración y la zona social, donde acabaremos la visita.

Bodega Tesalia. Foudres de elaboración con bomba de remontado.
A punto de terminar la vendimia, varias cubas y foudres contienen mostos en plena fermentación, delatados por las bombas de remontado.

En nuestro camino a la zona de crianza, en la parte inferior del edificio, vamos comprobando la buena funcionalidad de cuanto nos rodea. Nos llama la atención su tamaño ajustado a las necesidades de la producción. Hemos visto algunas bodegas megalómanas en las que sobra espacio, todo está muy lejos y se han dilapidado auténticas fortunas, y en Tesalia puedes moverte de un extremo a otro del edificio en un par de minutos; hay incluso ascensor, aunque todavía no se ha puesto en servicio. Y es que esta es la primera vendimia en la que Tesalia realiza todos los procesos en sus instalaciones, ya que la inversión en la bodega no recibió luz verde hasta que pudo comprobarse la viabilidad económica del proyecto.

Natalia Golding, directora de Bodega Tesalia

Y aunque la idea original es de nuestro anfitrión, al frente de Tesalia no se encuentra Richard, sino Natalia, su hija, que además de su grado en Marketing y ADE, ha cursado el famoso master en viticultura de la UPM, y ha dejado aparcada su faceta de deportista hípica para centrarse en elaborar un vino del máximo nivel y en el aún más difícil reto de ponerlo en el mapa.

Bodega Tesalia. Embotelladora.
La embotelladora descansa en una de las salas de almacenaje de la bodega Tesalia.

Por el momento, España es aún su principal mercado, con 16 distribuidores, y hay una docena de países en los que podrías encontrarte con alguna botella de Tesalia, varios de ellos de Europa, pero también de Asia (Malasia) y Sudamérica (Perú).
Abandonamos la zona de elaboración camino de la sala de crianza, dejando atrás la enorme prensa vertical neumática, un montón de barricas bordelesas nuevas y un par de bombas para hacer remontados. Richard no oculta cierta molestia por lo que para él es un desorden injustificado (aunque a nosotros nos parece que todo está impecable), y nos confiesa que hay pequeñas salas de almacenaje discretamente ocultas junto a cada área de trabajo.
La sala de barricas es quizá más pequeña de lo que esperábamos, nuevamente ajustada al potencial real de un proyecto en el que el objetivo no es inundar el mercado de botellas, sino hacer que el producto sea cada vez más valorado. Allí, en el corazón de la bodega, abrazada por la ladera en la que está enterrada, la pared oeste exhibe la silueta retroiluminada del centauro, el logo de Tesalia, una figura que aúna las dos grandes pasiones de Richard Golding: el vino y los caballos.

Bodega Tesalia. Barricas.
Barricas bordelesas de roble francés de tostados medios procedentes de cuatro tonelerías diferentes se encargan de la crianza del vino.

En la sala encontramos barricas bordelesas de roble francés a dos y tres alturas de las tonelerías Saury, Surtep, Boutes y Saint Martin, además de dos foudres. Cada año se renueva una cuarta parte del parque de barricas, y Richard nos comenta que ya están trabajando en un tercer vino, que empleará barricas de tercer y cuarto uso, y también en proyecto hay un rosado, un mercado en el que, ciertamente, hay mucho hueco para un vino más serio que los habituales.

Bodega Tesalia. Jaulones botelleros.
Los jaulones botelleros se alinean a cuatro alturas en una sala bien refrigerada.

Un rápido vistazo al botellero (una sala bien refrigerada en la que se acumulan cuatro alturas de jaulones metálicos) y al tren de embotellado nos permite concluir con la zona inferior. Arriba nos espera un mundo diferente, una planta completamente acristalada, preparada para acoger eventos, dotada, incluso, de una completa cocina profesional y amueblada con un gusto exquisito.

Bodega Tesalia. Sala de catas.
La impresionante mesa de raíz de nogal, cristal y hierro acapara el protagonismo de la sala de cata y eventos de Tesalia.

Pero ni la espectacularidad de la mesa de raíz nogal importada de Bali en la que cataremos los vinos de Tesalia puede competir con el mirador panorámico que nos muestra el viñedo, en primer plano, y la silueta de la sierra de Grazalema al fondo. Richard se lamenta por el día nublado que nos ha tocado, pero para nosotros es la excusa perfecta para prometer que volveremos. Sellamos la promesa en la solemnidad de la sala de catas, probando por primera vez Arx 2017, el “segundo vino” de la casa, toda una sorpresa de la que pronto hablaremos con más detalle en Nos Vamos de Vinos, pero de la que podemos comentar, sin miedo a hacer spoiler, que es un segundo vino pero que de “segundo” tiene más bien poco.

Bodega Tesalia. Cata de Arx 2017.
Catamos Arx 2017, el por ahora “otro” vino (que no “segundo” vino) de Tesalia.

Y terminamos con “La joya del Sur”, ese Tesalia 2016 que, de alguna manera, fue el vino que nos hizo estar hoy disfrutando y aprendiendo en las entrañas de esta bodega semi-enterrada de Arcos de la Frontera, este moderno tributo a los centauros de la antigua Grecia que seguramente cambiarían con gusto las cuevas de las montañas de Tesalia en las que vivían y bebían vino aguado por esta vanguardista caverna de las inmediaciones de la sierra de Grazalema repleta de botellas y barricas de excelentes vinos.