Salón Bodegas del Siglo XXI
El pasado 11 de noviembre se celebró en Madrid el Salón Bodegas del Siglo XXI, con la presencia de 42 bodegas y una mesa dedicada a promocionar la D. O. Méntrida.

Como de costumbre, tuvimos muy poco tiempo para disfrutar de este evento, pero intentamos acertar el tiro y visitar las mesas de los productores por los que teníamos un especial interés.

Vinos de la Luz

Nos sentimos muy atraídos por la oferta de vinos argentinos de esta bodega, de la que pudimos catar Callejón del Crimen Reserva 2017 y Callejón del Crimen Gran Reserva 2016. Ambos eran monovarietales de Malbec del Valle de Uco con un perfil clásico en el que la madera tenía un gran protagonismo. También probamos Cinema Paraíso 2012, un monovarietal de Tempranillo de Ribera del Duero con 18 meses de roble francés y americano que no nos importaría tener en nuestra cava.

Vintae

Con tres denominaciones de origen compartiendo mesa, Vintae acudió con algunas de sus marcas más conocidas. De la D. O. Rioja nos limitamos a probar Hacienda López de Haro Edición Limitada 2016, un varietal de Tempranillo y Mazuelo que pone de manifiesto el buen hacer de esta bodega. A continuación atacamos la D. O. Ribera. Bardos Romántica 2016 (monovarietal de Tempranillo), Bardos Reserva 2014 (Tempranillo y Cabernet Sauvignon) y Bardos Suprema 2016 (Tempranillo) eran las propuestas de una bodega de estilo clásico para unos vinos que prometen ofrecer muchos años de guarda. En cuanto a la D. O. Toro, Vintae acudió con las atractivas etiquetas de su colección Matsu: El Pícaro 2018, el Recio 2017 y El Viejo 2016, todos ellos monovarietales de Tinta de Toro. Probablemente en esta ocasión nos decantamos por el intermedio, que ofrecía un buen equilibrio, buena estructura y un agradable paso por boca, si bien hay que entender que los tres productos están muy bien elaborados.

MG Wines

Nuestra parada en la mesa de este grupo fue breve. Aunque sobre su mesa había desplegado un auténtico arsenal de botellas, nosotros estábamos especialmente interesados en probar su Fondillón 50 Años, de Bodegas Monóvar. Se trata de un monovarietal de uvas Monastrell sobremaduradas en la propia cepa, un vino generoso y embocado que, aun sin estar fortificado, nos recuerda a los vinos del Sur, si bien el final de su trago tiene una personalidad propia con un complejo posgusto a almendras amargas y otros frutos secos. Es, sencillamente, toda una experiencia; uno de los pocos vinos de los que no dejamos ni una gota en la copa.

Mas d’en Gil

Catamos tres blancos y tres tintos de esta bodega del Priorato. Bellmunt 2018 (70 % Garnacha Blanca y 30 % Viognier) es una propuesta muy fresca. Coma Alta 2016 (100 % Garnacha Blanca) y Coma Blanca 2015 (60 % Macabeo y 40 % Garnacha Blanca) completaban el trío de unos blancos impecables. Los tintos que catamos fueron Bellmunt 2016 (65 % Garnacha, 30 % Cariñena y 5 % Cabernet Sauvignon) nos sorprendió por tratarse de un vino muy directo, fresco, vertical… Coma Vella 2014 (70 % Garnacha, 20 % Cariñena y 10 % Syrah) y Clos Fontà 2014 (60 % Garnacha y 40 % Cariñena) eran vinos de un perfil más clásico, aunque igualmente impecables.

Remírez de Ganuza

La bodega riojana nos dio a probar algunas propuestas realmente originales. Erre Punto 2018 es un joven y desenfadado vino de maceración carbónica que ofrecía una agradable carga frutal. Fincas de Ganuza 2014 (95 % Tempranillo y 5 % Graciano) es, quizá, su propuesta más convencional. Remírez de Ganuza 2012 nos sorprendió por su coupage de Tempranillo (90 %), Graciano (5 %) y pieles de Viura y Malvasía (5 %). Por último, Viña Coqueta 2009 (90 % Tempranillo y 10 % Graciano) nos sorprendió por su potencial de envejecimiento, ya que encontramos un vino que, 10 años después de su vendimia, conservaba una enorme frescura y una buena acidez.

D. O. Méntrida

De las cinco bodegas presentes en la mesa de la Denominación de Origen Méntrida, nos decantamos por Arrayán y Canopy. De la primera bodega, probamos varias de sus propuestas. Arrayán Albillo Real 2018 es un impecable monovarietal de Albillo. Arrayán Syrah 2014 se elabora a partir de cepas de Syrah australianas que, en este caso, son capaces de transmitir una mineralidad que nos sorprendió en una variedad en la que la que la carga frutal suele hacerse con el protagonismo. La Suerte de Arrayán 2015 (100 %) Garnacha nos gustó especialmente por adoptar un buen compromiso entre las elaboraciones tradicionales de la Garnacha de la Sierra de Gredos y las tendencias más modernas en un vino de moderada extracción en el que fruta y terruño van de la mano. Por último, Arrayán Premium 2011 es un coupage de Syrah, Cabernet Sauvignon, Merlot y Petit Verdot capaz de convencer a todo el mundo.

Nuestro primer contacto con Canopy fue todo un acierto. Iniciamos la cata con sus propuestas más económicas: Ganadero Blanco 2018 y su homólogo tinto, vinos pensados directamente para responder a las demandas de la hostelería. A continuación degustamos Malpaso 2016, un agradable monovarietal de Syrah. Tres Patas 2016 y La Viña Escondida 2015 son dos monovarietales de Garnacha que merece la pena conocer. Y, contra toda lógica, acabamos nuestra visita al Salón Bodegas del Siglo XXI catando un blanco: Loco 2016, un monovarietal de Garnacha Blanca muy mineral, directo, moderadamente ácido, con un inusual posgusto láctico y un buen potencial de envejecimiento. Sin duda, se trata de una bodega y una denominación de origen a las que hay que seguir de cerca.