Menos valorado que otras regiones por su clima más cálido, el conocido como “Sur de Francia” nos permite acceder a vinos intachables a precios asequibles. Y en ese Sur de Francia, la IGP Pays d’Oc, en la zona del Languedoc-Rosellón (actual Occitania), presume de ser la cuna de la viticultura en Francia, de contar con 120.000 hectáreas de viñedo, de agrupar a 20.000 elaboradores, y de amparar 58 variedades diferentes de uva, de las cuales hoy nos centraremos en dos de las más conocidas ( Chardonnay y Viognier) a través de unos vinos monovarietales procedentes de cepas de cultivo ecológico plantadas sobre suelos arcillosos calcáreos con cantos rodados en la superficie.

Ricardelle de Lautrec Emotion Chardonnay 2018 fermenta en cubas de acero inoxidable y pasa medio año sobre sus lías finas con batonages, periodo tras el cual se estabiliza por decantación y se somete a un ligero filtrado.
En copa muestra un color amarillo pajizo con reflejos verdosos. En su nariz hay fruta de hueso, acompañada de unos toques de flores silvestres, mientras que en su boca encontramos una buena acidez, buena intensidad, un toque cítrico, otro toque anisado, bastante cuerpo y un trago medio.
Por su parte, Ricardelle de Lautrec Délice Viognier 2019 se elabora exactamente igual, es también amarillo pajizo con reflejos verdosos, pero su nariz es muy floral, pura fragancia, con destellos de hinojo y, en un segundo plano, una fruta de hueso madura que da paso a una boca muy voluminosa con recuerdos a melocotón, una acidez media y toques lácteos en un posgusto levemente amargo.
Se trata de dos vinos que demuestran que ser ecológico no es ni mucho menos sinónimo de hacer vinos sucios, dos vinos indiscutiblemente varietales, dos vinos que no ocultan el carácter cálido de esa Occitania en la que los romanos plantaron el viñedo más antiguo de Francia y, lo más importante: dos vinos que se beben solos, que es, al fin y al cabo, lo único que importa.

🇬🇧
Less valued than other regions due to its warmer climate, the one known as «South of France» allows us to access to impeccable wines at affordable prices. And in that South of France, the PGI Pays d’Oc, in the Languedoc-Roussillon area (present-day Occitanie), boasts of being the cradle of viticulture in France, of having 120,000 hectares of vineyards, of grouping 20,000 winemakers, and of including 58 different grape varieties, of which today we will focus on two of the best known through single-varietal wines from organically farmed vines planted on calcareous clay soils with pebbles on the surface.
Ricardelle de Lautrec Emotion Chardonnay 2018 ferments in stainless steel vats and spends half a year on its fine lees with batonages, after which it stabilizes by decantation and is subjected to light filtration.
In the glass it shows a straw yellow color with greenish reflections. In its nose there is stone fruit, accompanied by a few hints of wild flowers, while in its palate we find a good acidity, good intensity, a touch of citrus, another touch of anise, a lot of body and a medium drink.
For its part, Ricardelle de Lautrec Delice Viognier 2019 is made in the same way and it’s also straw yellow with greenish reflections, but its nose is amazingly different, very floral, pure fragrance, with hints of fennel and, in the background, a ripe stone fruit that gives way to a very voluminous palate with hints of peach, medium acidity and milky touches in a slightly bitter aftertaste.
These are two wines that show that being organic doesn’t means synonymous with making dirty wines, two indisputably varietal wines, two wines that do not hide the warm character of that Occitania in which the Romans planted the oldest vineyard in France, and the most important thing: two wines that are quite easily drinkable, which is, after all, the only thing that really matters.