Quinta de Aves Phoenix Tempranillo 15 meses

El ave fénix fallece convertida en llamas y renace de entre sus cenizas, del mismo modo que cada año el viñedo parece renacer de la muerte. Ese milagro de la naturaleza que se produce cada temporada y el hecho de asentarse sobre un suelo volcánico que hace miles de años nació también del fuego hacen que Phoenix sea el nombre perfecto para este monovarietal de Tempranillo procedente de cepas de 50 años plantadas a pie franco y formadas en vaso en el Campo de Calatrava (Ciudad Real).
Para elaborar Quinta de Aves Phoenix Tempranillo 15 meses, las uvas, previa selección en el viñedo, se vendimian a mano y de noche para, una vez en bodega, someterse a una segunda selección en mesa y pasar a macerar en frío durante varios días antes de dejar que la fermentación arranque. Nada más acabar la maloláctica, el vino se trasiega a barricas nuevas de roble francés, en las que permanece durante 15 meses.
Cuando servimos este Phoenix encontramos un vino de color picota con una gruesa lágrima que nos ofrece una nariz golosa, en la que nos asaltan, a copa parada, aromas de azúcar quemado y de violetas que dan paso, al mover la copa, a una gran abundancia de fruta negra y matices de especias. Ya en la boca, este Phoenix se pasea por nuestro paladar con un tanino suave que envuelve un trago largo, de buena acidez, con la madera muy bien integrada, recuerdos a regaliz y un toque lácteo.
Más allá de la anécdota del ave fénix, de la mayor o menor influencia de los suelos volcánicos y de la profusión de aves que acuden a esta zona lagunar y dan nombre a la finca (Quinta de Aves) donde se elabora este monovarietal de Tempranillo, hemos encontrado en este Phoenix uno de los mejores tintos de La Mancha que hemos tenido la suerte de catar, un buque insignia de una bodega dispuesta a poner en valor un terruño que pide a gritos más iniciativas como esta para renacer de sus cenizas.

Quinta de Aves Phoenix Tempranillo 15 meses Cápsula

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The phoenix dies in flames and is reborn from its ashes, in the same way that every year the vineyard seems to be reborn from death. This miracle of nature that occurs every season and the fact of settling on a volcanic soil that thousands of years ago was also born from fire make Phoenix the perfect name for this Tempranillo single-varietal from 50-year-old vines planted ungrafted and formed in a globet style in Campo de Calatrava (Ciudad Real).
To produce Quinta de Aves Phoenix Tempranillo 15 Meses, the grapes, after being selected in the vineyard, are hand harvested at night to, once in the winery, undergo a second selection at the table and go to cold maceration for several days before to let the fermentation start. As soon as the malolactic has finished, the wine is transferred to new French oak barrels, in which it remains for 15 months.
When we serve this Phoenix we find a cherry-colored wine with a thick tear that offers us a greedy nose, in which we find, standing glass, aromas of burnt sugar and violets that give way, when swirling the glass, to a large abundance of black fruit and hints of spices. Already in the mouth, this Phoenix walks through our palate with a soft tannin that surrounds a long sip, with good acidity, with very well integrated wood, hints of liquorice and a dairy touch.
Beyond the anecdote of the phoenix, the greater or lesser influence of the volcanic soils and the profusion of birds that flock to this lagoon area and give name to the winery (Quinta de Aves) where this Tempranillo single-varietal is made, we have found in this Phoenix one of the best reds from La Mancha that we have been lucky enough to taste, a flagship of a winery willing to value a terroir that cries out for more initiatives like this to be reborn from its ashes.

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