Olivier Leflaive Bourgogne Pinot Noir 2015

Cuando abres una botella de Les Terrasses, La Bruja de Rozas o Pétalos del Bierzo (por poner tres ejemplos), esperas encontrar parte de la magia de los inaccesibles L’Ermita, Rumbo al Norte o La Faraona. Algo así nos ocurrió con este Borgoña de Olivier Leflaive, un vino de entrada de gama de una bodega en la que encontramos varios Grand Cru que difícilmente llegaremos a probar.
Olivier Leflaive Bourgogne Pinot Noir 2015 es un monovarietal cuyas uvas se despalillan y fermentan durante 14 días con sus pieles a baja temperatura. Este vino envejece 12 meses en cubas de acero inoxidable, a excepción de un 10 %, que pasa tres cuartas partes de este tiempo en barricas de roble francés. No hay clarificación, pero sí filtrado.
Su color rojo cereza traslúcido es tremendamente seductor, mucho más que su discreta pero elegante nariz. En boca es fácil, es un equilibrista que camina, sin caerse, entre los filos de la acidez, el amargor, un toque de verdor o quizá de madera… Hay cierta untuosidad, hay algo de dulzor y, sobre todo, un «no sé qué» que hace que se beba como el agua.

Olivier Leflaive Bourgogne Pinot Noir 2015 Copa

🇬🇧
When you open a bottle of Les Terrasses, La Bruja de Rozas or Pétalos del Bierzo (i.e.), you expect to find part of the magic of the inaccessible L’Ermita, Rumbo al Norte or La Faraona. Something like that happened to us with this Burgundy by Olivier Leflaive, an entry-level wine from a winery where we found several Grand Cru that we’ll hardly get to try.
Olivier Leflaive Bourgogne Pinot Noir 2015 is a single-varietal whose grapes are destemmed and fermented with their skins at low temperature for 14 days. This wine ages 12 months in stainless steel tanks, with the exception of 10%, which spends three quarters of this time in French oak barrels. There’s no fining, but it’s filtered.
Its translucent cherry red color is really seductive, much more than its discreet but elegant nose. In the palate it’s easy, it’s a tightrope walker who walks, without falling, between the edges of acidity, bitterness, a touch of greenery or maybe wood … There’s a certain unctuousness, there’s some sweetness and, above all, an «I don’t know what» that makes you drink it like water.