Montenegro no es una feria más. Es una fiesta, una en la que la música y el vino comparten el espacio.
Llegamos «a los postres», como de costumbre, y tuvimos que afinar el tiro para elegir lo más interesante de las 32 bodegas que participaban.

Comenzamos visitando Drappier, elaborador de champán ecológico que apuesta por usar la Pinot Noir en la mayoría de sus etiquetas. Su Millésime Exception 2013 es, sencillamente, excepcional.

Feria Montenegro 2020 Drapier


Fil·Loxera & Cía es un proyecto que ha contado siempre con nuestra simpatía por recuperar variedades autóctonas. De todo su porfolio, nos quedamos con Mujer Caballo Naranja 2018 (blanco varietal de uva Valencí macerado con pieles) y Mujer Caballo Azul 2018, un tinto monovarietal de uva Arco. Elegantes, finos, diferentes, sublimes en nariz… ¿se puede pedir más?


Bodegas Vidas fue a continuación; vinos asturianos que expresan un terruño en el que las variedades autóctonas Albarín Negro, Carrasquín, Verdejo Negro y Mencía dan lugar a una gama de vinos que merece la pena conocer. Cien Montañas Albarín Negro 2017 es nuestro favorito.


Callejuela desplegó toda su artillería: manzanillas, amontillados, cream, olorosos, varietales de Palomino fino… Por destacar alguno, el Oloroso El Cerro o la Manzanilla Pasada Blanquito nos dejaron un complejo e intenso sabor de boca.

Feria Montenegro 2020 Callejuela El Cerro


Los Loros de Juan Fco. Fariña nos llevaron volando hasta el Valle de Güimar (Tenerife). Una vez más, la magia de las uvas autóctonas, de esas variedades salvadas de la filoxera por el aislamiento de la isla canaria, consiguió seducirnos gracias a unos vinos que rebosan personalidad.

Feria Montenegro 2020 Los Loros de Juan Antonio Fariña


Michelini i Mufatto & González volvió a hacer de embajador del Bierzo, de un Bierzo auténtico en el que el Palomino desplaza a la Godello y en el que la Mencía del Valle del Oza fermenta con raspones y descansa en ánforas. Deliciosos, intensos, frescos y atrevidos, Capitán Beto y Mundo Zeppelling siempre nos conquistan.
Y terminamos, cómo no, con C.V.N.E., la bodega anfitriona. Su Monopole Clásico 2017 es, sencillamente, uno de nuestros blancos favoritos, la unión de norte y sur, de Viura y Manzanilla, de barricas y botas, un abanderado de la diversidad vinícola que hace grande esta feria.