La Maturana Blanca es una superviviente. Documentada por primera vez en Rioja en 1622, la variedad fue quedando relegada al olvido con la llegada de uvas más productivas, hasta casi desaparecer de los paisajes de la región. Su cultivo no volvió a autorizarse hasta 2007, y hoy apenas ocupa un 0,06 % del viñedo riojano.
Fundada en 1882, antes incluso de que existiera la Denominación de Origen Calificada Rioja, Rioja Vega es una de las bodegas con más historia de la zona. Más de un siglo después de su fundación, Rioja Vega sigue apostando por la recuperación de variedades autóctonas y minoritarias como forma de diversificar y enriquecer su oferta, una filosofía que ya aplicó con su Maturana Tinta y que ahora repite con este monovarietal de Maturana Blanca, con el que reivindica el lugar de la variedad en los blancos de la región. En palabras de Esperanza Elías, enóloga de Rioja Vega: “Un monovarietal que combina frescura, complejidad y vocación gastronómica, con una notable capacidad de evolución en botella. Un vino pensado para consumidores curiosos y exigentes, que valoran Rioja y la singularidad de sus variedades autóctonas”.
La Presa: el viñedo donde nace Rioja Vega Maturana Blanca 2025
Las uvas con las que se elabora Rioja Vega Maturana Blanca 2025 proceden de la finca La Presa, seis hectáreas situadas a 442 metros de altitud sobre suelos franco-limosos ricos en gravas, sueltos y aireados. Según cuenta la bodega, la añada 2025 estuvo marcada por un ciclo exigente, con lluvias persistentes que condicionaron el viñedo desde sus primeras fases; la combinación de baja fertilidad, episodios climáticos adversos y calor estival redujo la producción, aunque la maduración lenta permitió desarrollar la expresión de la variedad.
La vendimia, manual y de madrugada para preservar la frescura e integridad aromática, se realizó el 3 de septiembre. El mosto se obtiene mediante escurrido estático y pasa directamente a barricas de roble francés, donde fermenta durante un mes. El vino permanece cuatro meses más en barrica en contacto con sus lías, con bâtonnages que, según explican en la bodega, ayudan a aportar volumen y textura. Concluida esta fase, una selección por cata permite elegir las barricas que mejor expresan el carácter del vino.
Rioja Vega Maturana Blanca 2025 se presenta en copa con un color amarillo entre pajizo y limón con reflejos verdosos. En nariz aparece la fruta de hueso, con el melocotón en almíbar como nota principal, fruta blanca, cítricos y un ligero apunte herbal. En boca resulta coherente con la nariz: buena acidez, intensidad y longitud, con el melocotón de nuevo presente y un punto goloso que nos vuelve a llevar al almíbar. El final del trago es ligeramente herbal, con un retrogusto amargo y un ligero apunte cítrico. Se bebe con mucha facilidad, y es una buena forma de acercarse a una variedad que estuvo a punto de desaparecer y que hoy, gracias a apuestas como esta, empieza a recuperar el lugar que le corresponde en los blancos de Rioja.
| Vino | Alcohol | Producción | Precio (75 cl) |
| Rioja Vega Maturana Blanca 2025 | 13 % | 6.012 botellas de 75 cl | 32 euros |
Las claves de Rioja Vega Maturana Blanca 2025
- Origen: Finca La Presa, en Rioja, sobre suelos franco-limosos con gravas.
- Filosofía: Recuperar y poner en valor la variedad blanca más antigua de Rioja.
- Variedad: 100 % Maturana Blanca
- Elaboración: Vendimia manual de madrugada, fermentación y crianza sobre lías en barrica de roble francés.
- Nariz: Melocotón en almíbar, fruta blanca, cítricos y ligeras notas herbales.
- Boca: Buena acidez, textura amable, final ligeramente amargo y cítrico.
- Identidad: Un blanco singular que demuestra el potencial de una variedad histórica.






