María De Moya Bobal 2016 y Sofía De Moya Bobal 2015

“A mí me parecía una locura que nadie conociera la Bobal fuera de España. Puedes hacer cosas muy chulas con ella; es una uva con mucho tanino, con mucha fruta, pero también es una uva peligrosa. Con el cambio climático, están subiendo los grados de alcohol; la madurez de la Bobal puede ser complicada” nos comenta Yves, ilusionado, mientras nos explica su proyecto.
María y Sofía son los dos vinos que su bodega, De Moya, elabora con Bobal. Ambos son coupages de esta uva con un 10 % de Merlot, para María, y de Cabernet Sauvignon para Sofía. Este coupage, la edad de los viñedos, la vinificación y la crianza marcan diferencias abismales.

María De Moya Bobal 2016 y Sofía De Moya Bobal 2015 Etiqueta Trasera

María De Moya Bobal 2016 se elabora con uvas procedentes de cepas de entre 15 y 40 años, de cultivo ecológico, plantadas sobre suelos pobres arenosos, arcillosos y pedregosos. La vendimia es manual, y las uvas maceran en frío 24 horas antes de pasar a cubas de acero y a barricas de 1.000 litros. Aproximadamente un mes después, el vino se trasiega (descartando la prensa) a barricas bordelesas de roble francés nuevas (35 %), de segundo y tercer uso (35 %), así como a barricas de 1.000 litros (30 %), donde permanecerá durante 12 meses.

María De Moya Bobal 2015

Sofía De Moya Bobal 2015 se elabora igual, con la salvedad de que sus cepas son más viejas (entre 70 y 90 años), toda la fermentación se hace en las barricas de 1.000 litros, y el vino envejece exclusivamente en barricas nuevas, bordelesas, de roble francés, durante 18 meses.
María muestra un color granate y una lágrima oscura. Su nariz es frutal, con fruta madura y flores silvestres. Y en boca es astringente pero no corpulento, profundo, amargo, ácido, con una matizada nota final láctea.
Y Sofía es un vino completamente diferente. De color más oscuro, muestra una nariz más especiada, levemente alcohólica, en la que encontramos fruta roja y un leve toque a cuero. Pero es su boca la que le da sentido a toda la experiencia sensorial, con una deliciosa acidez, un tanino domado, y una madera claramente presente pero muy integrada en un vino de excelente estructura, con un trago elegante que nos deja con un posgusto largo y una leve astringencia del tanino sobre un fondo lácteo; dicho de otro modo: un vinazo.

Sofía De Moya Bobal 2015