Dice la trasera de Lagar D’Amprius Garnacha 2017 Edición Limitada que “con esta Garnacha 2017 no queremos seguir los protocolos establecidos, y nada te vamos a decir […]”. Pero para eso estamos nosotros, para ayudarte a descifrar lo que hay en el interior de esta botella borgoñona serigrafiada, que en nuestro caso es la 9.264.ª de una serie limitada de 10.000 unidades.
Estamos ante un monovarietal de Garnacha de cepas de 10 años cuya productividad se ha limitado a 1,1 kilos por planta; cepas que se encuentran en el paraje del Gurugú, conformado por una ligera ladera que mantiene los suelos drenados y que se encuentra en la misma finca de la propia bodega. La vendimia es manual y nocturna. Las uvas fermentan con levaduras autóctonas, y el vino macera en el depósito con sus lías finas para pasar posteriormente a hacer una crianza de solamente 45 días en barricas de roble francés y de al menos un año en la botella antes de salir de la bodega.
El resultado es una Garnacha equilibrada. No es ni fresca ni cálida. No es ligera ni intensa. En la copa nos muestra un color rubí de capa media, mientras que la nariz encuentra fruta roja fresca, especias y recuerdos a monte. Todo ello se traduce en una boca frutal, muy agradable, con la acidez correcta; una boca que, sin ser golosa, sí nos lleva a las grageas duras de caramelo, con un posgusto suave, levemente lácteo. Y es ese equilibrio la mayor virtud del vino que, al menos de momento, se coloca como el portaestandarte de una bodega que poco a poco va dando pasos firmes para poner Teruel y el Matarraña en el mapa vinícola.

Degustado en copa Rovini Grande.

VinoAlcoholProducciónPrecio (75 cl)
Lagar D’Amprius Garnacha Edición Limitada 201714,5 %10.000 botellas de 75 cl25,60 euros

🇬🇧
The back of Lagar D’Amprius Garnacha 2017 Limited Edition says that “with this Garnacha 2017 we do not want to follow the established protocols, and we are not going to tell you anything […]”. But that’s what we’re here for, to help you decipher what’s inside this silkscreened Burgundy bottle, which in our case is the 9,264th of a limited series of 10,000 units.
We are facing a single variety Grenache of 10-year-old strains whose productivity has been limited to 1.1 kilos (2.4 pounds) per plant. The vineyard, called Gurugú, is planted in a slight slope that keeps the soils drained, and it’s located on the same estate as the winery itself. The harvest is by hand and nocturnal. The grapes ferment with indigenous yeasts, and the wine macerates in the tank with its fine lees to later be aged for only 45 days in French oak barrels and for at least one year in the bottle before leaving the winery.
The result is a balanced Grenache red wine. It is neither cool nor warm. It is neither light nor intense. In the glass it shows a ruby ​​color with a medium body, while the nose finds fresh red fruit, spices and hints of the aromas of the mountain. All this translates into a very pleasant fruity palate, with the correct acidity; a palate that, without being sweet, does lead us to hard candies, with a smooth, slightly dairy aftertaste. And this balance is the greatest virtue of a wine that, at least for the moment, is positioned as the top level of a winery that is gradually taking firm steps to put Teruel and Matarraña on the wine map.

Tasted at Rovini Grande glass.