La Mar Salada 2016

La Mar Salada es un nombre perfecto para un vino que rinde un homenaje al mar de Tetis, que hace millones de años ocupaba el lugar donde hoy vivimos y ocupaba el lugar de los viñedos con los que se elabora un Verdejo de tierra de secano, un Verdejo de raza.
La historia de este vino es algo peculiar, ya que, según la añada, ha sido elaborado por una bodega diferente, y hasta en una provincia diferente. Ismael Gozalo tiene un tesoro en Nieva (Segovia), un tesoro compuesto por viñedos a pie franco, prefiloxéricos, viñedos que navegan sobre un mar de arena y viñedos más jóvenes plantados con una cuidada selección masal, y La Mar Salada de 2014 fue obra de Ismael, que lo vinificó usando un viejo foudre de 1.050 litros traído de Mosela.
Pero la cosecha de 2016 (que es la que hemos probado) y 2017 (que está en preparación) fue obra de otro grande del Verdejo auténtico: Cantalapiedra Viticultores.
La Mar Salada 2016 es, así, un monovarietal de Verdejo de Valladolid, procedente de dos parcelas, una (Las Escuclillas) con suelos arenosos, que aporta dos terceras partes de la uva, y otra (El Chiviritero) de arcilla en vez de arena pero igualmente calcárea en profundidad. Las uvas procedentes de Las Escuclillas fermentan en acero inoxidable, mientras que las procedentes del Chiviritero lo hacen en barrica de roble, y después de 11 meses de crianza, se embotella en rama.
En copa muestra un color amarillo levemente turbio. En su nariz hay fósforo, algo de reducción y un aroma lejano a flores blancas. Pero es en boca donde una oleada sápida y salina te hace desear naufragar para siempre en esa copa; una salinidad extraordinaria, no mucha acidez, un pequeño toque amargo en el posgusto, una nota picante y equilibrio, sorprendente equilibrio y buena intensidad.
Una vez que empieces la botella, es imposible que pares de beber hasta haberla acabado, y lo mejor de todo es que cada vez que te lleves la copa a la boca inadvertidamente, La Mar Salada te recordará que ella, solamente ella, es la protagonista.

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La Mar Salada (Salt Sea) is a perfect name for a wine that pays tribute to the Tethys Sea, which millions of years ago took the place of the place where we live today and the place where the vineyards with which this dry land Verdejo is made.
The history of this wine is somewhat peculiar, since, according to the vintage, it has been produced by a different winery, and even in a different province. Ismael Gozalo owns a treasure in Nieva (Segovia, Spain), a treasure made up of ungrafted pre-phylloxeric vineyards that sail on a sea of sand with other younger vineyards planted from a mass selection, and La Mar Salada 2014 was the work of Ismael, who vinified it using an old 1,050-liter foudre brought from the Moselle.
But the 2016 harvest (which we have tested) and 2017 (which is a work in progress) was the work of another great one from the authentic Verdejo: Cantalapiedra Viticultores.
La Mar Salada 2016 is, thus, a Verdejo single-varietal from Valladolid. The grapes are from two plots: one (Las Escuclillas) with sandy soils, which provides two thirds of the grape, and the other (El Chiviritero) with clay instead of sand but also calcareous in depth. The grapes from Las Escuclillas ferment in stainless steel, while those from Chiviritero do the same in oak barrel, and after 11 months of aging, are bottled without clarifying nor filtering.
La Mar Salada 2016 is a single varietal of that Verdejo, vinified in an old 1,050-liter foudre brought from the Moselle. In the glass it shows a slightly cloudy yellow color. Its nose is about phosphorous, some reduction, and a little aroma of white flowers. In the palate a quick and salty wave makes you want to sink forever in that glass; extraordinary salinity, not much acidity, a bitter hint in the aftertaste, a spicy note, intense and surprisingly balanced.
Once you start the bottle, it’s impossible to stop drinking until you have finished it.

La Mar Salada 2017 Etiqueta Trasera