La DOP Jumilla ha completado su campaña de vendimia 2025 con cerca de 49 millones de kilos de uva que cumplieron los requisitos del pliego de condiciones del Consejo Regulador. El ligero incremento de un millón de kilos respecto a 2024 marca el inicio de un período de recuperación tras tres años de sequía extrema, consolidado por las lluvias primaverales que devolvieron vigor a los viñedos agotados.
La campaña comenzó con un invierno tranquilo y una primavera generosa en precipitaciones. Marzo resultó especialmente favorable con lluvias continuadas que reequilibraron la vegetación. Sin embargo, mayo trajo episodios de granizo, siendo particularmente grave el del 10 de mayo, que causó daños significativos en más de 4.700 hectáreas del sureste de la denominación.
En el resto del viñedo, la evolución fue constante y armónica. Julio se caracterizó por temperaturas frescas que mantuvieron el ciclo vegetativo en tiempos normales. A comienzos de agosto, una intensa ola de calor con temperaturas superiores a los 40ºC durante más de dos semanas aceleró la maduración, adelantando la vendimia en prácticamente toda la DOP. A pesar de la rapidez, las operaciones transcurrieron sin sobresaltos y la uva llegó a bodega en excelente estado sanitario, con madurez completa y buena concentración.
Se espera una añada de gran calidad con vinos muy equilibrados, de buen cuerpo, estructura, sabor e intensidad frutal. No obstante, la satisfacción es contenida dado que los rendimientos medios nuevamente fueron muy bajos, inferiores a 2.000 kilos por hectárea, posicionando a Jumilla entre las denominaciones con rendimientos más bajos de España y del mundo.
Comportamiento varietal y perspectivas enológicas
La Monastrell, variedad mayoritaria con más de 28 millones de kilos recolectados, ha respondido muy bien manteniendo su equilibrio característico. Las variedades blancas completaron su vendimia de forma acelerada en bloque. La Syrah mostró comportamiento estable y buena maduración. La Cabernet Sauvignon llegó muy madura sin rastro de piracinas. La Garnacha Tintorera maduró tempranamente, ofreciendo un perfil aromático y gustativo muy bueno aunque con algo menos de intensidad de color.
Elena Pacheco, gerente de Bodegas Viña Elena, que inició su vendimia de Monastrell el 20 de agosto, resume la campaña como «una campaña que nos ha recordado lo esencial: estar presentes en el campo, observar con atención y decidir con rapidez». Destaca que «la uva llegó a bodega en excelente estado sanitario, con madurez completa y buena concentración».
Desde el norte de la denominación, Eloy Sánchez, gerente de la Cooperativa Santiago Apóstol de Montealegre del Castillo, describe los vinos como «frutales, con estructura, sabor e intensidad. Una añada interesante, con concentración y un carácter que refleja bien el tipo de verano que hemos tenido». Subraya que «los vinos vienen con personalidad y con una expresión limpia y directa, de las que gustan desde el primer momento».
La DOP Jumilla presume de una tradición vitivinícola milenaria, con evidencia de vitis vinifera datada en el 3.000 a.C., la más antigua documentada en Europa. La zona de producción abarca más de 20.000 hectáreas de viñedo mayormente en secano, distribuidas entre municipios de Albacete (Hellín, Montealegre del Castillo, Fuente Álamo, Ontur, Albatana, Tobarra) y Murcia (Jumilla), ubicadas entre 320 y 980 metros de altitud sobre suelos predominantemente calizos. El viñedo viejo representa más del 20% de la superficie, siendo la Monastrell la variedad mayoritaria (90% de viñedo antiguo), destacando que al menos 1.000 hectáreas están plantadas a pie franco. Las condiciones climáticas, con precipitaciones inferiores a 300 milímetros anuales y más de 3.000 horas de sol, permiten un cultivo ecológico mayoritario en la denominación.
