Grácil de Zaleo.
Extremadura tiene una cuenta pendiente con el mundo del vino, y Grácil de Zaleo está dispuesto a demostrar que los vinos extremeños no tienen por qué venderse solo como graneles, con marcas blancas o buscarse la vida fuera de España.

¿Sabías que cerca del 10 % del vino producido en España es extremeño? Es muy probable que el dato te sorprenda tanto como a nosotros, ya que apenas hay vino extremeño en el mercado o, más exactamente, vino extremeño identificado como tal, amparado por la IGP Extremadura (Vinos de la Tierra) o por la más exigente DOP Ribera del Guadiana, denominación de origen en la que se encuadra Grácil de Zaleo.

Grácil de Zaleo.
La botella de Grácil de Zaleo Crianza 2016 muestra una presencia cuidada. Es borgoñesa, tintada. Mide 310 milímetros de altura por 80 de anchura y pesa 550 gramos. La etiqueta cuenta con con una capa de barniz sobre la parte impresa que le aporta relieve. El fondo es blanco metalizado.

Grácil de Zaleo Crianza 2016 es un coupage de Tempranillo y Graciano procedente de cepas de 20 años con conducción en vaso cultivadas en secano en las zonas de Matanegra y Tierra de Barros. El mosto fermenta en depósitos de acero inoxidable, y el vino resultante se trasiega a barricas nuevas y usadas de roble francés, donde permanecerá durante 12 meses.
En copa presenta un limpio color rojo cereza, de capa media. Su nariz es discreta, con aromas a fruta roja y negra, regaliz, aceituna y notas de violetas. Los aromas terciarios de la madera están muy escondidos, aunque en su búsqueda podemos detectar algo de monte bajo y unas agradables notas vegetales. En boca ofrece un trago medio. Inicialmente, los taninos marcados son los protagonistas, pero a medida que el vino se oxigena van quedando en un segundo plano, y la acidez se pone más al frente, dejando un paso por boca agradable pero que no enamora. Y ese es quizás el “pero” de este Grácil, que, en nuestro caso, no ha sido capaz de hablarnos en la boca de esa Tierra de Barros, de esa tierra arcillosa inundada de sol, de esas diminutas cepas podadas con esmero para no desperdiciar los escasos recursos de un terreno exigente.

Grácil de Zaleo. Corcho
En la botella de Grácil de Zaleo Crianza 2016 encontramos un corcho natural de 50 milímetros de longitud, más largo de lo habitual, perfecto para vinos de larga guarda. Está fabricado por GLM.

Viñaoliva: 200 millones de litros de vino

Y es que, de alguna forma, Extremadura busca con ahínco hacerse con el hueco que le corresponde, por volumen, en el mundo del vino. En los últimos tiempos, los espumosos han ganado terreno, pero a los vinos tranquilos les queda aún un camino muy largo.
Viñaoliva, la cooperativa de segundo grado que produce este vino, agrupa nada menos que 15 bodegas, 12 entamadoras (productoras de aceituna de mesa), nueve almazaras, dos laboratorios, una bodega experimental y una alcoholera. En total, controla 78.000 hectáreas de olivar y viñedo que suponen el sustento de 8.300 familias.

Grácil de Zaleo. Contraetiqueta
En la contraetiqueta de Grácil de Zaleo encontramos información básica. La tirilla de la D. O. Ribera del Guadiana certifica el tipo de elaboración y la añada.

Evidentemente, las 7.000 botellas anuales de Grácil de Zaleo son una gota de agua en un mar de 200 millones de litros de vino producidos cada año por Viñaoliva y destinados mayoritariamente a exportación, graneles, marcas blancas… Hablamos de una gota de agua, pero se trata de una gota importante, ya que con ella se pretende poner en valor el producto de una tierra olvidada en materia vinícola. De hecho, Grácil de Zaleo se distribuye únicamente en tiendas especializadas y en el canal Horeca (hoteles y restaurantes), algo que contribuye a dar visibilidad a una denominación de origen Ribera del Guadiana que tiene mucho que ofrecer.