Encima Wines. zona social. Mesa de castaño, decantadores y paisaje
A las afueras de Molinaseca, en la leonesa comarca de El Bierzo, se encuentra Encima Wines, una bodega familiar al frente de la cual está Manuel Benito Otero. Con la excusa de conocer su reciente ampliación, la hemos visitado y hemos catado algunos de sus vinos.

La historia de Encima Wines o, más bien, su “prehistoria”, es la historia de los vinos de El Bierzo, de una región en la que el vino siempre ha sido una parte importante de su economía, de su cultura, de su modo de vida. Y lo es porque, aunque la bodega nace en 2013, cuando Manuel Benito Otero replantea el negocio familiar, Encima Wines se funda sobre los cimientos de La Bóveda, la bodega creada por Benito, el abuelo de Manuel, en 1940, en lo que fue la antigua sinagoga de Ponferrada, hoy desaparecida, junto al puente de Cubelos. “Allí se llegó a elaborar tanto vino que nada más fermentarlo se sacaba de allí y se metía más uva para hacer aún más vino”, nos comenta Manuel. Era la época de oro de la minería en la comarca, años en los que la demanda era tan grande que Benito recorría los pueblos del Bierzo comprando vino a los viticultores para venderlo junto con el suyo. De ese pasado dan testimonio algunos garrafones y cubas del pequeño museo con el que Encima Wines añade un atractivo más a quienes la visitan, una exposición en la que encontramos curiosidades como las chapas con las que se cerraban esas cubas viajeras o las viejas botellas de Otebier y de Otero Santín, de los años 70, 80 y 90.

Encima Wines. Botellas antiguas
Botellas antiguas de vinos elaborados por la familia Otero en El Bierzo.

Pero Encima Wines se sitúa a unos cinco kilómetros al Este de esa sinagoga desaparecida, fuera ya del núcleo urbano de Ponferrada y cerca del viñedo, a las puertas de Molinaseca y al borde del Camino de Santiago. Visitamos la bodega poco tiempo después de haberse terminado una reciente ampliación que, entre otras cosas, hace imposible pensar que nos encontramos en lo que fue una fábrica de embutidos, motivo por el cual su nave principal es algo más baja de lo habitual en una bodega y condiciona la altura de los depósitos de fermentación.

Encima Wines. Zona de elaboración
Zona de elaboración, con depósitos de formatos pequeños y medianos.

Una nueva nave anexa, ya de techo alto, permite disponer de cubas de mayor capacidad, no tanto para realizar fermentaciones, que en esta bodega se hacen por parcelas y por variedades, como para ensamblar los vinos e, incluso, para dar servicio a las necesidades de los “inquilinos”, ya que una de las características de Encima Wines es que allí se vinifican y crían los godellos de Emilio Moro (quien ya está construyendo su bodega en El Bierzo), y los vinos de Firmo, Sangarida (el proyecto de Attis en El Bierzo) y, por supuesto, Almázcara Majara.

Visita a Encima Wines

Quedamos con Manuel y con Encina, su hija, por la mañana. Nos encontramos al principio de la primavera, con las cepas echando sus primeros brotes. Es un día raro, una semana rara, una época rara. La calima lleva ya un tiempo instalada entre el cielo y el suelo, matando los colores tan intensos del Bierzo en esta época del año. Desde la bodega, ubicada a mitad de la ladera del valle que se abre hacia Molinaseca, con el río Meruelo marcando el lecho de esta “uve” abierta, se divisa la ladera de enfrente: montaña, bosque, cepas, monte bajo… Es un lugar idílico que hoy no quiere brillar.

Encima Wines. Vista desde el mirador
Vistas desde la nueva terraza de Encima Wines.

Encina nos recibe con esa suerte de amabilidad y de dulzura que parece olvidada en otras latitudes pero que aquí es común. Desde hace poco tiempo se ha hecho cargo del márketing y las exportaciones, una de las asignaturas pendientes de una bodega que elabora en torno a 100.000 botellas anuales, procesa 80.000 kilos de uva (de los cuales el 80 % proviene de viñedo propio) y vende poco fuera todavía: Rusia, China y, más recientemente, Dinamarca, Alemania y Australia.

Encima Wines. Manuel Benito Otero
Manuel Benito Otero en la zona de elaboración de su bodega.

Manuel Benito Otero se une pronto a nosotros y comienza a hablarnos de la reforma y de lo que aún le queda por hacer: “Vamos a arreglar el piso de la entrada principal para montar una terraza, y justo a un lado hemos plantado seis hileras con las variedades admitidas por la denominación de origen” –nos comenta. Manuel (Manolo, para los conocidos) tiene un brillo especial en los ojos cuando te cuenta todos sus proyectos. Escucha lo que dices y probablemente sería un jugador de póker predecible, con su mirada siempre transparente que rápidamente conecta con la tuya cuando te está escuchando para desviarse cada vez que piensa o busca un dato que quiere compartir. Abierto, extrovertido, convincente, enfático y a la vez reflexivo, entiende la bodega como un lugar que debe ser igualmente abierto y accesible. Su discurso está lleno de energía, de positividad, sobre todo cuando “te vende” El Bierzo–. “Nosotros tenemos tres cosas que muy poca gente tiene: cepas viejas, cultivo de secano y vendimia manual. Tenemos que empezar a presumir de ello en nuestras etiquetas” –nos comenta. Manuel es muy consciente de la importancia del enoturismo y, de hecho, ha funcionado bien aun a pesar de las limitaciones que ha impuesto la pandemia, gracias en parte a que los visitantes con mascotas son también bienvenidos. Es más, la bodega cuenta con sus propias mascotas: Koke, siempre vigilante, y Toyota, un inquilino de reciente incorporación.

El interior de Encima Wines

Ya en el interior, comenzamos visitando la parte “social” de las instalaciones, en la que una enorme sala diáfana con una cristalera y una terraza que se abren hacia el valle permiten, incluso, celebrar eventos en una atmósfera cálida y moderna.

Encima Wines. Sala de barricas
Manuel Benito Otero, junto a algunas de las barricas de grandes formatos y los foudres empleados en la fermentación y crianza de los vinos blancos más selectos.

Pronto pasamos a la zona de elaboración, caracterizada, como hemos comentado, por las vinificaciones en cubas de formatos pequeños. Hay también algunos vinos que fermentan en foudres e, incluso, en ánforas.
Otro de los aspectos llamativos de la bodega es que no hay una única sala de barricas, sino varias de ellas, salas pequeñas que heredan nuevamente la arquitectura de una nave que se diseñó con secaderos.
En la nave nueva nos llaman la atención dos hileras de foudres de 2.500 litros en las que se elaboran los godellos de gama alta de Emilio Moro, y en esta nave tenemos también el botellero, las cubas grandes y algo de almacén, si bien la embotelladora y la tolva, con la cinta de elevación, esperan en estado de revista su momento junto con las cubas de menor formato.

Encima Wines. Foudres de Emilio Moro
Foudres en los que se elaboran y crían los godellos de gama alta de Emilio Moro, en la bodega Encima Wines.

Mientras visitamos cada espacio, Manolo nos explica que la gama de vinos se estructura en torno a tres familias. Por una parte, se mantiene viva la marca más antigua de la casa: Otero Santín. Son vinos de acceso con una fabulosa relación calidad/precio cuyo rosado (elaborado con Mencía y Palomino) es un puente perfecto con los Bierzos de antaño y, no lo negaremos, un vino al que hemos recurrido en muchas ocasiones.
A continuación estarían los vinos que realmente definen el proyecto de Manolo. Mago Chalupa, como entrada de gama, Valdecampo, Cigüeña (en honor a la cigüeña que, cada año, se hospeda en la bodega) y los “niños mimados” Para Muestra un Botón.
Paralelamente estarían los vinos del proyecto Almázcara Majara, del que Manolo es elaborador y socio junto con Raúl García y Javier Álvarez, amigo de la infancia de Manolo e ideólogo de una gama de vinos muy implantados en establecimientos hosteleros de renombre.

Encima Wines. Gama de vinos Otero Santín
Botellas de la gama Otero Santín. Como curiosidad, en Encima Wines puedes comprar diferentes añadas de varios de sus vinos.

Se trata, así, de una familia de vinos muy completa y muy viva, ya que resulta fácil encontrar novedades y pequeñas series, como vinos de villa de Ponferrada que aparecerán próximamente aprovechando la nueva clasificación de la D. O. Bierzo en la que los parajes y los pueblos cobran protagonismo, monovarietales de Garnacha Tintorera (una de las uvas admitidas recientemente como protagonistas) y alguna otra sorpresa relacionada más con la elaboración que con las variedades.

Cata de los vinos de Encima Wines

Y mientras proseguimos la visita, Manolo nos ofrece catar algunas de las elaboraciones que se encuentran en marcha, algo a lo que, por supuesto, no nos negamos.
Comenzamos con una mezcla de Godello y Doña Blanca de la vendimia de 2020, un vino ya ensamblado, filtrado con placas y clarificado con bentonita, sin estabilizar. Nos sorprende su expresividad, sobre todo en nariz. Es un vino muy fino, muy fácil de beber, que parece sacado de una botella más que de un depósito y que nos confirma que 2020 vuelve a ser una añada con mucho potencial.

Encima Wines. Manuel Benito Otero
Manuel Benito Otero nos invita a catar, en rama, algunas de sus más recientes elaboraciones.

A continuación catamos el Godello que se etiquetará como Para muestra un Botón Villa de Ponferrada 2020.Es un vino marcadamente varietal. Hay muchísima fruta (peras, sobre todo), pero también hay flores. Tiene una boca ancha, fresca y elegante, exuberante, con recuerdos a panadería. Sus uvas vienen de las cepas de una parcela plantada en Campo (un municipio adscrito a Ponferrada, cercano a la bodega) hace 22 años por el propio Manolo.
El siguiente es un vino procedente de un paraje especial: Val de Paxariñas, en el municipio de Quilós. Se trata de una finca de suelos arenosos, con mucho cuarzo, con la cual se elaboran Firmo Godello, Sangarida Godello y, en este caso, Para Muestra un Botón. En este vino, de nariz más discreta, encontramos una buena presencia de monte bajo y toques mentolados; es un vino que nos teletransporta hasta el viñedo si cerramos los ojos, algo que nos encanta.

Encima Wines. Monovaroetal de Palomino, naranja y oxidativo.
¿Has probado un monovarietal naranja de Palomino con crianza oxidativa en El Bierzo? Nosotros sí.

Y ahora llega un auténtico premio: un monovarietal de Palomino fermentado con pieles y envejecido con crianza oxidativa. Este vino naranja nos deja con los ojos abiertos como platos: muy largo, muy fino, intenso, equilibrado… delicioso. Manolo nos confiesa que no sabe muy bien lo que va a hacer con él. “Tengo muy poco. Quizá ni lo embotelle” –nos comenta. Desde luego, si lo pone a la venta, prometemos hacernos con alguna botella.
Y de un auténtico vino subversivo a un clásico del Bierzo que por fin recibe el amparo de la Denominación de Origen: el clarete. Cigüeña Clarete 2020 es un coupage de Mencía, Doña Blanca y Palomino que se mezclan en prensa. Seco, goloso, notas de caramelo, trago fácil, intenso… muy apetecible.

Los tintos de Encima Wine

Manolo nos explica que para los blancos y rosados hace solo un trasiego tras la fermentación, y muchas veces no se mueven más. En los tintos nos aclara que cada vez busca menos extracción. Es partidario de hacer muchos remontados pero cortos, de un minuto por hora, dejando que el sombrero esté siempre mojado pero sin buscar esa gran extracción que era costumbre hace no muchos años.

Encima Wines. Vieja chapa de una cuba de transporte.
Una de las reliquias museísticas de la bodega es esta cuba de transporte de vino cerrada con una chapa personalizada.

Así que ahora es el turno de la Mencía joven: Mago Chalupa 2020. Rico, fresco, fácil… Es una buena prueba del potencial de la nueva añada de Mencía en El Bierzo. Resulta muy curioso compararlo con el siguiente vino: un tinto de 2019 que ha pasado un año en barrica. Aquí encontramos una gran estructura, volumen y tanicidad.
Nuestro siguiente tinto será una partida de Jarabe 2018 aún sin embotellar. Es más goloso, directo, con toques torrefactos… bastante diferente al Jarabe 2018 que probamos hace unas semanas junto con otros Bierzos de esa misma añada, una cata que puedes encontrar en este enlace.

Encima Wines. Fachada
Fachada de la bodega Encima Wines, en Molinaseca.

Terminada la cata, liberamos a Manolo y a Encina. Dejamos la bodega con una sensación muy positiva, no solo agradecidos por el generoso trato que hemos recibido, sino ilusionados por comprobar su apuesta por el enoturismo (una de las asignaturas pendientes de las bodegas de la D. O. Bierzo), ilusionados también por encontrar un productor que apuesta por el cultivo orgánico y por la calidad desde sus gamas bajas, e ilusionados por comprobar que una nueva generación formada por Encina y por Marina (la hermana más pequeña, que estudia actualmente enología) dará continuidad a esta bodega familiar ubicada en un lugar idílico, a mitad de la ladera del valle que se abre hacia Molinaseca.