Cloteta Garnacha Indígena 2020

El río Matarraña da nombre a la comarca turolense en la que se ubica Mas de Torubio, una bodega con 11 hectáreas de un viñedo que convive con olivos y encinas, con tomillo y romero en una zona de clima mediterráneo, gran contraste térmico y escasez de lluvias.
Allí, a un tiro de piedra de ese río Algás que separa Teruel de Tarragona, que separa Aragón de Cataluña, se elabora Cloteta Garnacha Indígena 2020, un monovarietal de Garnacha Peluda de vendimia manual procedente de un viñedo de 22 años plantado sobre suelos arcillosos calcáreos a 580 metros de altitud.
Las uvas de Cloteta fermentan a temperatura controlada en depósitos de acero inoxidable, para pasar a hacer una crianza de cuatro meses en barricas de roble francés y americano de 300 litros, tras la cual el vino será clarificado con proteínas de origen vegetal y filtrado moderadamente antes de pasar a la botella.

Cloteta Garnacha Indígena 2020 Corcho

Cuando la descorchamos, encontramos un vino de un color rosa fresa, capa media-baja y un halo violáceo. Su nariz nos recuerda claramente a los caramelos de cereza, mientras que en la boca encontramos un vino fresco, frutal, limpio y goloso, con una acidez equilibrada y con buena estructura. Por una parte, esa carga frutal, de fruta fresca, nos recuerda a los vinos de maceración carbónica, mientras que, por otra, su estructura le aporta seriedad, y entendemos que a nada que descanse unos meses más en la botella (a nuestro 2020 no le ha dado tiempo) se mostrará aún más serio. Ha sido, además, nuestro primer contacto con la Garnacha Peluda, que recibe su nombre por la textura del envés de las hojas de su planta, y, a la vista de este resultado, no será nuestra última Garnacha Peluda ni nuestro último vino del Matarraña.

Cloteta Garnacha Indígena 2020 Trasera

🇬🇧
The Matarraña river gives its name to the Teruel region in which Mas de Toubio is located, a winery with 11 hectares of vineyards that coexists with olive trees and holm oaks, with thyme and rosemary in an area of Mediterranean climate, great thermal contrast and little rain.
There, close to the Algás river, that separates Teruel from Tarragona, or Aragon from Catalonia, Cloteta Garnacha Indígena 2020 is made, a hand-harvested Garnacha Peluda single-varietal from a 22-year-old vineyard planted on calcareous clay soils at 580 meters of altitude.
Cloteta grapes ferment at a controlled temperature in stainless steel tanks, to be aged for four months in 300-liter French and American oak barrels, after which the wine will be clarified with vegetable proteins and moderately filtered before being bottled.
When we uncork it, we find a wine of a strawberry pink color, a medium-low layer and a violet rim. Its nose clearly reminds us of cherry candies, while in the palate we find a fresh, fruity, clean and sweet wine, with a balanced acidity and good structure. On one hand, that fresh fruit load reminds us of carbonic maceration wines, while, on the other, its structure makes it a serious wine, and we think that resting a few more months in the bottle (this 2020 haven’t had time enough) will make it even more serious. It has also been our first contact with Garnacha Peluda (also known as Lledoner Pelut, its French name), a mutation of the Grenache that receives its name (peluda and pelut means «furry») from the texture of the underside of the leaves of its plant, and, in accordance with the result, it will not be our last Garnacha Peluda or our last Matarraña wine.

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