Vinos Cantariña y quesos de la Vida Láctea
Cantariña 2 Viña de los Pinos 2017 y Cantariña 1 La Garnacha 2015 son los protagonistas de una cata en la que cuatro quesos elegidos por Vida Láctea acompañan a estos dos varietales bercianos de Mencía (el primero) y Garnacha Tintorera (el segundo).

Si nos hubieran dicho hace unas semanas que íbamos a estar haciendo una cata maridada con quesos una tarde de sábado de primavera en nuestra terraza, muy probablemente habríamos reído a carcajadas. Pero el coronavirus lo ha trastocado todo; aunque hoy no toca hablar de todo aquello que nos ha quitado, sino de cómo ha sido capaz de demostrarnos que la imaginación, las ganas de mirar hacia delante, las ganas de sumar, de reinventarnos, son capaces de romper las barreras y de hacernos viajar y compartir momentos, dejando que olvidemos por un buen rato todo lo que “el corona” se ha llevado.

Cantariña 1 La Garnacha 2015 & Cantariña 2 Viña de Los Pinos 2017. Etiquetas.

Miguel Álvarez y Santiago Ysart nos han hecho viajar a través de sus quesos (el primero) y a través de sus vinos (el segundo) por el camino de la Cantariña o, más concretamente, por ese icónico tramo del camino de Santiago que, justo antes de llegar a Villafranca del Bierzo, pasa por la Viña de los Pinos, una loma coronada por una casa blanca flanqueada por tres enormes pinos que es de alguna manera el origen y emblema de Cantariña Vinos de Familia.

Cantariña 2 Viña de los Pinos 2017

Comenzamos la cata con Cantariña 2 Viña de los Pinos 2017, un viejo conocido del que Santi nos cuenta que no lo tuvo fácil, en una añada dura para El Bierzo, con pedrizas y heladas que aunque diezmaron la producción de uva no impidieron que las supervivientes entraran en bodega en unas excelentes condiciones.
Cantariña 2 es un canto a ese viñedo que, al estar ubicado en una loma, ofrece todas las orienteciones. Es un varietal de Mencía de cepas viejas plantadas sobre un suelo arcilloso calcáreo con un pequeño aporte (en torno al 10 %) de otras variedades, incluidas blancas que ha pasado ocho meses en barricas de roble francés de varios usos.

Cantariña 1 La Garnacha 2015 & Cantariña 2 Viña de Los Pinos 2017. Corchos.
A la izquierda, el corcho de Cantariña 2 Viña de los Pinos. A la derecha, el de Cantariña 1 La Garnacha.

Su nariz es frutal, golosa, levemente floral. En un primer momento presenta algún aroma reductivo que desaparece al airear el vino y da paso a una boca fresca, golosa pero seria, en la cual esa fruta roja fresca que había en la nariz se complementa con un tanino suave que le aporta estructura. El vino es ahora mucho más redondo, más maduro de lo que recordábamos; la botella le ha sentado muy bien, y según se va abriendo se va mostrando aún más expresivo y mucho más complejo, con diversos aromas de monte bajo que acaban transportándonos a ese camino de la Cantariña, ese pequeño tramo del camino de Santiago desde el que se divisa una loma coronada por una casa blanca flanqueada por tres enormes pinos.

Los quesos de la cata maridada

Casi sin enterarnos, mientras analizábamos Cantariña 2 hemos dado cuenta de sendos buenos trozos de Panzaburro y Canto de Gredos, un queso cántabro de leche de vaca afinado en Valladolid por Granja Cantagrullas y otro de cabra elaborado por Elvira García, mientras Rubén Valbuena y Franciso Alia (Paco) nos regalan unas fantásticas explicaciones que nos ayudan a apreciar más si cabe esos pedacitos de artesanía que nos hemos llevado a nuestras bocas.

Quesos de la Vida Láctea

Para el segundo vino, contaremos con la Torta de Dehesa de Hacienda Zorita y con un queso macerado en hollejos de Mencía. La primera es una formidable torta elaborada con leche de oveja churra de los Arribes de la que su maestra quesera, Gema Cambero, nos explica algunas peculiaridades, mientras que el segundo es un “experimento” llevado a cabo por el propio Miguel, de Vida Láctea, el anfitrión de esta experiencia de maridaje remoto gastronómico.

Cantariña 1 La Garnacha 2015

Nunca agradeceremos suficientemente que los arrendatarios del viñedo de la familia Ysart decidieran dejar sin vendimiar sus cepas de Garnacha Tintorera. Como fácilmente se puede deducir de su etiqueta, Cantariña 1 La Garnacha 2015 fue el primer vino de Cantariña, un monovarietal de esta uva que salpica el viñedo berciano y lo tiñe de rojo cada otoño pero que hasta la vendimia de 2019 ha estado proscrita para la D. O. Bierzo.

Vinos Cantariña y quesos de la Vida Láctea
En la copa de la D. O. Bierzo, Cantariña 2 La Viña de los Pinos. Detrás, en la copa Riedel, Cantariña 1 La Garnacha.

Hemos hablado tanto de este vino que trataremos de no volvernos demasiado “intensos”. Pero sí que conviene recordar que es un vino especial, del que solo se hicieron 900 botellas que envejecieron durante 12 meses en barricas nuevas de roble francés y pasaron 24 meses en botella antes de salir de la bodega

Cantariña 1 La Garnacha 2015 & Cantariña 2 Viña de Los Pinos 2017. Etiquetas traseras.

Y si en ocasiones anteriores hemos encontrado un vino que requería juego de muñeca para abrirse, esta última botella ha mostrado una docilidad inesperada. Nada más descorcharlo, nos ofrece un aroma impecable, frutal y muy goloso, con toques de canela y notas a maderas nobles, sin tostar, casi como si estuviéramos bebiéndolo en el mismo viñedo en mitad del verano, con la resina corriendo por los recovecos de la corteza de uno de los grandes pinos que coronan la loma. Cierras los ojos y te lleva al campo; abres la boca y te transporta al centro de la uva… fruta negra, toques balsámicos, taninos muy maduros… La evolución del vino en la botella ha sido sorprendente, la nariz sigue abriéndose a medida que avanza nuestra cata… violetas, más especias, más complejo en nariz, más expresivo…

Cantariña 1 La Garnacha 2015 & Cantariña 2 Viña de Los Pinos 2017. Cápsulas.

Y, así, sin darnos cuenta, cuatro quesos y dos vinos más tarde, la noche se ha cerrado sobre nuestra terraza de la urbe. Damos las gracias, nos despedimos y, ya a solas, brindamos por la gente capaz de demostrarnos que la imaginación, las ganas de mirar hacia delante, las ganas de sumar, de reinventarnos, son capaces de romper las barreras y de hacernos viajar y compartir momentos, dejando que olvidemos por un buen rato todo lo que “el corona” se ha llevado.

La Viña de los Pinos durante el Evento Sarmiento de 2015.
La Viña de los Pinos durante el Evento Sarmiento de 2015.