Bruma del Estrecho de Marín Parcela Vereda 2018

¿El vino es arte? ¿Puede llegar a serlo? No es fácil responderlo. Quizás la clave nos la dé otra pregunta: ¿te emocionan los vinos? ¿Hay algún vino que realmente sea capaz de ponerte la carne de gallina, de sobresaltarte, de despertar tu euforia, de hacer que el corazón te pegue un brinco o que se te humedezca el lacrimal? Si la respuesta es ‘sí’, el vino es arte.
Bruma del Estrecho de Marín Parcela Vereda 2018 si no emociona, se encuentra cerca. Se trata de un monovarietal de Monastrell procedente de cepas de 45 años plantadas a pie franco, en vaso, en una parcela ubicada en Tobarra, en la zona norte de la D. O. Jumilla, con dos tipos de suelos: una ladera de arena blanca, calcárea, que en su base cuenta con depósitos de arcillas. La vinificación tuvo lugar en tina de roble francés, a temperatura controlada de 24 a 26 ºC, con levaduras autóctonas, y el vino hizo una posterior crianza en barricas de roble francés de 500 litros durante 10 meses.
Al servirlo observamos un vino de color picota no demasiado intenso y halo carmesí. La nariz, en parado, nos sorprende con aromas a galletas María y a cacao que enseguida dan paso a fruta roja, violetas y una nota ahumada. Su boca es fresca, frutal, de buena intensidad, acidez alta y final persistente. Es un vino muy equilibrado, de taninos suaves, que a su paso por boca marca esas notas de cacao que encontrábamos en la nariz junto a toques herbales.

Bruma del Estrecho de Marín Parcela Vereda 2018 Cápsula

¿Este vino es capaz de emocionar? ¿Este vino puede considerarse arte? Al final, solamente tú puedes dar respuesta a esa pregunta, y esa respuesta solo te vale a ti. Pero sí te diremos que si maridas una copa con Franco Batiatto despidiéndose de los escenarios arropado por la Royal Philharmonic Orchestra, quizá esta Bruma del Estrecho ayude un poco a que se te ponga la carne de gallina mientras la quebradiza voz de Battiato susurra “E ti vengo a cercare…”.

Bruma del Estrecho de Marín Parcela Vereda 2018 Corcho

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Is wine art? Can it be? It’s not easy to answer it. Perhaps the key is in another question: do wines moves you? Is there any wine that is really capable of giving you goose bumps, startling you, awakening your euphoria, making your heart jump or make your tear duct wet? If the answer is ‘yes’, wine is art.
Bruma del Estrecho de Marín Parcela Vereda 2018, if not exciting, it’s close. It’s a Monastrell single-varietal from 45-year-old vines planted rootstock, in globet style, on a plot located in Tobarra, in the northern area of the DO Jumilla, with two types of soils: a slope of white, calcareous sand, which at its base has clay deposits. The vinification took place in French oak vats, at a controlled temperature of 24 to 26 ºC, with indigenous yeasts, and the wine was subsequently aged in 500-liter French oak barrels for 10 months.
When serving it, we observe a wine with a not too intense cherry color and a crimson rim. The nose, standing still, surprises us with aromas of cookies and cocoa that immediately give way to red fruit, violets and a smoky note. Its palate is fresh, fruity, with good intensity, high acidity and a persistent finish. It’s a very balanced wine, with soft tannins, which marks those notes of cocoa that we found on the nose along with herbal touches as it passes through the mouth.

Bruma del Estrecho de Marín Parcela Vereda 2018 Etiqueta Trasera

Is this wine capable of moving you? Can this wine be considered art? In the end, only you can answer that question, and that answer is only valid for you. But we will tell you that if you pair a sip with Franco Batiatto saying goodbye to the stage surrounded by the Royal Philharmonic Orchestra, perhaps this Bruma del Estrecho will help a little to give you goose bumps while Battiato’s brittle voice whispers “E ti vengo a cercare … ”.

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