Aurelio Feo cepas viñedo La Lomba
Ubicada en San Andrés de Montejos, un municipio perteneciente a Ponferrada, la bodega Aurelio Feo Viticultor es un proyecto familiar que elabora sus vinos con uvas procedentes de cepas centenarias de viñedos propios de Mencía, Godello, Palomino, Garnacha Tintorera, Moscatel y la más minoritaria Estaladiña, conocida en estas tierras como Pan y Carne. Cruz de San Andrés, Buencomiezo, Montelios, Metáfora y Collage son las etiquetas bajo las que se presentan unos vinos rebosantes de calidad, honestidad, saber hacer y una excepcional materia prima.

–Todas estas tierras que hay abandonadas alrededor de algunas de nuestras parcelas eran viñedos hace solo unas décadas –nos comenta Adrián Feo mientras paseamos por uno de sus viñedos centenarios en una formidablemente soleada tarde de una primavera que está empezando a despertar las vides–. El viticultor nunca ha sido valorado en El Bierzo, y eso es algo que queremos cambiar. Nuestra Mencía se iba a otras regiones para redondear sus vinos o la vendíamos a las cooperativas, que te pagaban mal y te pagaban tarde…
Este es el germen del proyecto de una familia que se ha negado a rendirse y, como tantos otros pequeños productores, ha apostado por dejar de malvender su uva y comenzar a elaborar sus vinos. Se trata de un proyecto familiar en el que Aurelio, el padre, lleva la voz cantante, mientras Noe y Adrián, sus dos hijos, se encargan, respectivamente, de la parte técnica y de la comercial, al tiempo que María Manuela, la madre, permanece siempre en un discreto segundo plano, si bien aquí tanto el trabajo como las decisiones se reparten entre todos los miembros.

Aurelio Feo Viticultor cepas en espaldera

La bodega se ubica, semi-enterrada, en la planta baja de la vivienda familiar, en San Andrés de Montejos, una localidad de Ponferrada que, sin tener la fama de Cacabelos, Villafranca del Bierzo o Valtuille de Abajo, cuenta con una tradición vinícola ancestral forjada por generaciones de viticultores anónimos, cuatro generaciones en el caso de Aurelio; cinco en el de Adrián y Noe.
Buencomiezo, El Cepón, La Lomba o Montelios, al pie del castro prerromano de San Andrés de Montejos, son algunos de los icónicos parajes donde crecen sus cepas viejas de Mencía, Godello, Palomino y Garnacha Tintorera. Pasear entre las viñas donde nacen las uvas con las que se elaboran estos vinos mientras escuchamos a sus creadores es la mejor manera de entender su trabajo, de entender el factor común de todo lo que hace esta bodega: respeto por la tierra, por las plantas, por sus frutos y por todos los procesos que intervienen en ese ecosistema que es el viñedo.

Los vinos de Aurelio Feo

Nuestra historia con los vinos de Aurelio Feo comienza, en realidad, una tarde de agosto de 2018 en la que decidimos probar uno de los pocos vinos por copas que aún no conocíamos en La Alquitara Gourmet, un bar de vinos de Ponferrada. Así fue como, desde el primer trago de aquel Buencomiezo 2012, entendimos que habíamos encontrado algo realmente especial. En aquella botella había intensidad, fruta madura, equilibrio, una mineralidad que contaba una historia, y una interesante personalidad. Estábamos charlando y, al coger la copa y llevarla a la boca, aquel vino captaba tu atención y se ponía a hablarte de una vendimia quizás algo tardía, de suelos arcillosos, de raíces profundas, de baja intervención, de vendimia manual, levaduras autóctonas, un paso por madera muy poco agresivo y una espera en botella que le dotaban de una docilidad extraordinaria. Aquel vino se convertía en un conversador más, y desde aquel instante acabó siendo un fijo en nuestras rondas por la “parte baja” de Ponferrada.

Aurelio Feo Viticultor brotes
La fase vegetativa ha empezado ya en los viñedos de Aurelio Feo.

Más tarde descubrimos Cruz de San Andrés 2016, y encontramos una versión más joven de la misma idea, un vino algo más fresco pero muy expresivo, frutal, con una extraordinaria relación calidad/precio.
Collage 2018 fue el siguiente en caer, ya en una cata en Sorbo, una tienda de vinos que es todo un lujo para Ponferrada. Se trata de un coupage de Godello, Doña Blanca y Palomino que pretende expresar la diversidad de uvas blancas del Bierzo, frecuentemente eclipsada por los monovarietales de Godello. Nuevamente, la honestidad es una de las ideas claves, junto con el terruño, dos conceptos que en este caso adoptan una forma más fresca, más herbal.
Y en esa misma cata conocimos Metáfora 2016, la primera añada de una apuesta ambiciosa por la honestidad más absoluta en torno a la Mencía, sacando la madera de la ecuación y reemplazándola por ánforas de barro, reduciendo la extracción y empleando una parcela específica para producir 700 botellas de uno de los vinos más interesantes que se han hecho en El Bierzo últimamente.

Los secretos de la bodega

Estos son los vinos de Aurelio Feo que ya conocíamos, pero, tras la visita a las viñas, seguimos aprendiendo. Ya en la bodega, nos llama la atención un auténtico “tetris” de jaulones que guardan las botellas de los Feo. Y es que, tras pasar por barrica (o por ánfora), los tintos reposan largas temporadas redondeándose en la botella antes de ponerse en el mercado.
El espacio es pequeño para una bodega que elabora en torno a 9.000 botellas anuales pero que tiene aún capacidad de crecer mucho más en producción, ya que buena parte del fruto de sus cuatro hectáreas de viñedo se vende aún a bodegas amigas, que aprecian la fruta de calidad y realizan también un trabajo honesto.

Adrián Feo y María Manuela Aurelio Feo Viticultor
Adrián Feo y su madre, María Manuela, en la sala de fermentación de la bodega familiar.

Al estar en una cota por debajo del nivel del suelo, el mosto cae por gravedad a pequeños depósitos de acero con control de temperatura, que permiten procesar las parcelas y los varietales por separado, respetando tiempos de maduración y de fermentación.
La sala de barricas, siempre bordelesas, es más grande de lo que imaginábamos. No hay embotelladora, pero sí una rudimentaria etiquetadora y una encapsuladora. Si te fijas, todas las etiquetas de sus vinos están impecablemente colocadas, y todas las botellas llevan cápsula, ya que, nos cuenta Aurelio, “el hostelero lo prefiere así. Para él es mucho más cómodo que la cera, así que no lo vamos a cambiar, aunque sea la moda”. De hecho, sus primeras botellas llevaban una vitola, en lugar de una cápsula, como símbolo diferenciador, pero dejaron de usarla porque en la hostelería no gustaba.

Aurelio Feo Viticultor bodega sala barricas
Barricas bordelesas de la bodega Aurelio Feo Viticultor.

Y, ya que hablamos de esas primeras botellas, el final de la visita acaba, como no podía ser de otra manera, con una distendida charla alrededor de la mesa del porche de la familia Feo, sobre la que sucesivamente se van amontonando las botellas abiertas; una mesa, por cierto, fabricada con el trillo con el que el propio Aurelio separaba la paja del grano en su juventud.
De todas las botellas que catamos, nuestra mayor sorpresa es quizás, Cruz de San Andrés Blanco 2011, elaborado con un 80 % de uva Palomino, Godello (15 %) y Doña Blanca (5 %). Criado cuatro meses sobre lías finas en barrica de roble, es uno de los blancos más expresivos, complejos, sorprendentes e intensos que hemos probado en los últimos tiempos. Desgraciadamente, apenas quedan 500 botellas de este vino, que forma parte de la colección privada de la familia.

Aurelio Feo Viticultor Cruz de San Andrés Blanco 2011
Cruz de San Andrés Blanco 2011, un Bierzo de Palomino con barrica que se adelantó a su tiempo.

Poco a poco comienzan a desfilar Collage 2016, Cruz de San Andrés 2011, Buencomiezo 2011, Montelios Mencía Centenaria 2012 y algún que otro vino “comisionado” que los Feo no van a repetir. Es un buen vino, y una manera de vender más litros, pero “no es lo que queremos hacer. Si realmente queremos poner en valor lo que hacemos, poner en valor al viticultor, tenemos que seguir apostando por nuestra propia marca, por nuestros propios vinos” –sentencia Adrián.
Y es que esta incipiente bodega familiar se encuentra aún luchando por hacerse un hueco entre los cerca de 80 productores que venden sus vinos en la D. O. Bierzo, una carrera de fondo jalonada de éxitos y de sinsabores, una carrera en la que, si siguen apostando por la calidad como han hecho hasta ahora, los vinos de Aurelio Feo tienen muchas medallas por ganar.