Arruxo es un verso suelto dentro del proyecto personal de la viticultora y enóloga Olga Verde. Es su único blanco (al menos, hasta ahora), y su único vino elaborado fuera de El Bierzo. Pero Arruxo es mucho más que eso: es la demostración de que la suma de esfuerzos, de trabajo y talentos de dos apasionados de la viña, del vino y de la vida no da una suma, sino un producto o, más bien, un productazo.

Y es que Arruxo es el producto de una parcela de 0,3 hectáreas ubicada en Barrantes (Pontevedra), en el corazón del valle del Salnés, del famoso valle que abraza al río Umia en su camino hacia la ría de Arosa; una parcela cultivada por Francisco Bendaña, la segunda parte de esta suma que es más que una suma.

Arruxo da nombre, así, tanto a la parcela como al vino que nace de sus cepas de Albariño conducidas en el tradicional emparrado de la zona; unas cepas plantadas por los padres de Francisco (Fran) hace treinta años en una viña de suelos de arenas graníticas ubicada a apenas 25 metros sobre el nivel del mar.

Vendimiadas a mano, las uvas se introducen en una prensa mecánica manual, y el mosto resultante fermenta con levaduras autóctonas para pasar posteriormente a criarse de forma estática sobre sus lías finas durante ocho meses en un pequeño depósito de acero inoxidable. Tras un filtrado suave, se embotella y permanece medio año más descansando en bodega.

Cata de Arruxo 2022

Descorchamos Arruxo 2022 no sin acariciar casi compulsivamente su etiqueta con textura fibrosa para encontrar un vino de color amarillo limón que nos sugiere una buena concentración de fruta. Su nariz nos ofrece aromas francos a fruta de hueso, piel de cítrico, toques de mantequilla, minerales e hinojo, así como una nota floral.

En boca es sencillamente delicioso, con su entrada directa pero nada agresiva que enseguida se ensancha, mientras la sensación inicial de acidez va dejando paso a un sutil toque amargo que se mantiene hasta el final de un trago en el que disfrutamos de un buen volumen, de una fabulosa intensidad y un paso por boca donde la complejidad y el equilibrio se dan la mano mientras reparamos en la buena estructura, el fondo mineral y ese toque salino casi agazapado que casi hay que buscar entre toda esta compleja amalgama de sensaciones.

Sorprendidos aún por todo lo que hay detrás de esa etiqueta de textura fibrosa con la que se revisten las apenas 300 botellas de este Arruxo, podemos afirmar que estamos ante uno de los mejores vinos blancos que hemos catado en los últimos tiempos, un gran Albariño de Rías Baixas con el que Olga Verde y Francisco Bendaña nos demuestran que uno más uno es mucho más que dos.

VinoAlcoholProducciónPrecio (75 cl)
Arruxo 202212,5 %307 botellas de 75 cl30 euros

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Arruxo 2022: A great Albariño that shows that one plus one is much more than two

Arruxo is a loose verse within the personal project of the viticulturist and winemaker Olga Verde. It’s her only white (at least, until now), and her only wine made outside of El Bierzo. But Arruxo is much more than that: it is the demonstration that the sum of efforts, work and talents of two passionate about the vineyard, wine and life doesn’t give a sum, but rather a product or, rather, a great product.

And Arruxo is the product of a 0.3 hectare plot located in Barrantes (Pontevedra), in the heart of the Salnés valley; a plot farmed by Francisco Bendaña (Fran), the second part of this sum that is more than a sum.

Arruxo thus gives its name to both the plot and the wine that comes from its Albariño vines grown in the area’s traditional pergola vine training system; vines that were planted by Fran’s parents thirty years ago in a vineyard with granite sandy soils located just 25 meters above sea level.

After conventional vinification, static aging on its fine lees for eight months and gentle filtering, Arruxo is bottled and rests for another half year in the cellar.

We uncorked it to find a lemon yellow wine that suggests a good concentration of fruit. Its nose offers us frank aromas of stone fruit, citrus peel, hints of butter, minerals and fennel, as well as a floral note.

In the palate it’s delicious, with its direct but not aggressive start that immediately widens, while the initial sensation of acidity gives way to a subtle bitter touch that remains until the end of a drink in which we enjoy a good volume of a fabulous intensity and a palate where complexity and balance go hand in hand while we notice its good structure, its mineral background and a saline touch.

Still surprised by everything that lies behind that fibrous texture label with which the barely 310 bottles of this Arruxo are dressed, we can affirm that this is one of the best white wines that we have tasted in recent times, a great Albariño from Rías Baixas with which Olga Verde and Francisco Bendaña show us that one plus one is much more than two.

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