Raquel Pérez Cuevas, bodeguera de Queirón, en la cata Armonías y Polifonías de Queirón, celebrada en Madrid Fusión 2021 The Wine Edition
Queirón Viñedos Familiares organizó una cata en Madrid Fusión 2021 The Wine Edition en la cual, además de conocer su proyecto y sus cuatro familias de vinos, disfrutamos del maridaje musical escogido para cada una de ellas por el guitarrista Alejandro Hurtado.

Hoy hablamos de alma y a la vez de cuerpo, de locuras sensatas, de libertad y apego, de viñas viejas y de nuevos vinos, de sentir con la vista, con la nariz, con el tacto y el gusto… y hasta con el oído. Hoy, sencillamente, hablamos de Queirón.
De alguna forma, es un día especial. Estamos en Ifema, el recinto ferial más grande de Madrid y, hace algo más de un año, el improvisado hospital creado para dar oxígeno al resto de hospitales durante la pandemia. Hay una especie de ilusión reprimida en el ambiente, la ilusión de encontrarnos, de reencontrarnos alrededor del vino, y la represión que imponen el respeto a lo que hemos vivido y el hecho de encontrarnos en las postrimerías de una guerra que aún no ha concluido.

Pablo García-Mancha, director de comunicación de Queirón, en la cata Armonías y Polifonías de Queirón, celebrada en Madrid Fusión 2021 The Wine Edition
Pablo García-Mancha, director de comunicación de Queirón, organizó y presentó el evento.

Pablo García-Mancha, director de comunicación de la bodega y de su hermana mayor, Ontañón, abría el fuego presentando una cata tan atípica y tan de raza como el propio proyecto de Queirón: “La armonía es el alma del vino” nos comentaba casi emocionado, dando unas pinceladas del proyecto y dejando que Raquel Pérez Cuevas nos explicara con una formidable mezcla de pasión serena, sencillez y elegancia, los cuatro vinos que iban a sumergirnos en el universo riojabajeño de la sierra de Yerga, del valle del Cidacos, de las cuevas de Quel y de unas viñas que hablan por sí solas a través de los vinos que nacen de sus uvas.

Ensayos Capitales

Ensayos Capitales 2 Tempranillo Blanco Lágrima en Tinaja 2019 era el primer vino de la tarde y el segundo de una colección dedicada, sencillamente, a experimentar, a crear cada añada una obra diferente, obras que admirar y de las que aprender porque, como tajantemente reconoce Raquel: “con Queirón no nos podemos permitir mediocridades”.
Ensayos Capitales, el primero de los cuatro pilares de este proyecto que rinde culto a la tierra y al vino, “es sinónimo de libertad –nos comenta Raquel–. No se va a repetir”. Se trata de un monovarietal de Tempranillo Blanco con el que querían elaborar un vino diferente a lo que hasta ahora se ha hecho a partir de esta uva, un vino con “largura en boca”.

Ensayos Capitales es sinónimo de libertad.”

Raquel Pérez Cuevas

Para lograrlo, se parte de uvas de vendimia nocturna (o, más bien, de una vendimia al alba, que es cuando la fruta está más fría) procedentes de un viñedo de suelo pobre, franco arenoso, de la falda queleña de la sierra de Yerga. Las uvas se despalillan, se dejan macerar a 10 ºC, y a los dos días arranca la fermentación alcohólica, aún con las pieles. Cuando la densidad es la buscada, se descuba, se prensa y se emplea tan solo el mosto lagrima, trasegado a barricas con sus lías. Allí termina la fermentación alcohólica, hace maloláctica, pasa a tinajas y descansa un año micro-oxigenándose.

Alejandro Hurtado
Alejandro Hurtado maridó con diversos compases flamencos los diferentes vinos de la cata.

Y mientras degustamos este exquisito vino floral de notas amieladas, con discretos tostados, la guitarra de Alejandro Hurtado se arranca por alegrías en recuerdo a esa casta joven que aún hoy es el Tempranillo Blanco, un pequeño milagro de la naturaleza nacido en la riojana Murillo de Río Leza a finales de los años 80.

Mi lugar

Poeta, dramaturgo y periodista del siglo XIX, Manuel Bretón de los Herreros es también el más ilustre personaje de Quel. Mi lugar, uno de sus poemas en el que esboza los dones de su tierra, sirve a Queirón para construir el segundo pilar en el que se sustenta su colección de vinos. “Para mí, esto es Quel –asevera Raquel–. Tomillo, sotobosque, romero… Mi sitio, mi lugar”.
Mi Lugar 2017 es un coupage de Tempranillo y Garnacha seleccionadas de hasta diez parcelas, primero por racimos en la propia viña, más tarde en bodega y, tras el despalillado, también por granos, en una añada en la que el viñedo se vio diezmado por la helada tardía de finales de abril que propició una gran concentración en las uvas que sobrevivieron.

Con Queirón no nos podemos permitir mediocridades.”

Raquel Pérez Cuevas

Las bayas elegidas para Mi Lugar hacen una maceración prefermentativa de cinco días, y en el momento en que arranca la fermentación, maceran al menos 18 días más a una temperatura de entre 22 y 26 ºC, para pasar posteriormente a barricas de roble francés, donde harán la maloláctica. Finalmente, esta alegoría de Quel descansará durante 18 meses en barricas nuevas de gran calidad de roble francés (80 %) y americano (20 %) con diferentes grados de tostado, para pasar finalmente a tinas de madera en las que, ya ensamblado, volverá a reposar seis meses más.

Raquel Pérez Cuevas, bodeguera de Queirón, en la cata Armonías y Polifonías de Queirón, celebrada en Madrid Fusión 2021 The Wine Edition
Raquel Pérez Cuevas, bodeguera, pone en contexto los vinos de Queirón.

Y a pesar de esa larga crianza con madera nueva, encontramos un vino en cuya nariz manda la fruta. Hay también tostados y mucho monte bajo, hay potencia y hay concentración, al igual que en la boca, golosa, suave, de taninos pulidos, muy pulidos, armonizada por los compases de tientos con los que Alejandro asocia la vejez de las viñas y la modernidad de su elaboración.

El Arca

El primer vino de viñedo singular es también el tercer pilar de la bodega, un monovarietal de Garnacha de cepas extremadamente viejas procedentes de un viñedo de menos de una hectárea cuyas apenas 2.000 plantas hacen, en la mejor de las añadas, solo 2.000 botellas; a botella por cepa.
Probamos El Arca Viñedo Singular 2018 antes de su salida al mercado, ya que la anterior añada está agotada. Para Raquel “es un viñedo mágico”, y tras probar su vino entendemos perfectamente sus palabras.
Para elaborarlo, se hace una primera selección de racimos en el propio viñedo, racimos que se enfrían en cámara durante una noche a 12 ºC y pasan una nueva criba antes de ser despalillados y de entrar en barricas abiertas, donde se pisan suavemente y realizan una maceración carbónica parcial. Ya en barricas cerradas, se deja que las uvas y su mosto fermenten con sus propias levaduras entre 10 y 12 días, se sangra el vino y se pasa a barricas de roble francés, de un solo uso y diferentes tostados, en las que termina la fermentación alcohólica. Posteriormente, se ensambla el vino y vuelve a las barricas a hacer la maloláctica y a reposar durante un periodo de cinco a siete meses, tras los cuales acaba la crianza en huevos de hormigón, en los que permanece durante 20 meses.
Para nosotros, es un vino soberbio, elegante, muy serio, con una nariz quizás un poco tímida pero a la vez muy pulcra, con frutas compotadas pero nada pesadas, mucho monte bajo, notas de madera y una boca muy fina, elegante y compleja; uno de los mejores vinos de lo que hemos catado últimamente, a pesar de su práctica ausencia de reposo en botella.

Alejandro Hurtado

Y la polifonía se crea en este caso con una soleá a cargo de Alejandro inspirada en la obra del maestro Manuel Serrapí Sánchez (Niño Ricardo). Para Alejandro, cuando visitó el viñedo de El Arca y vio la retorcida y anudada madera vieja de sus cepas centenarias le recordó ceniza, como si al tocarlas fueran a deshacerse entre los dedos, como se deshace entre los dedos del guitarrista el compás de la soleá, que es la madre de todos los compases del mismo modo que esta viña parece la madre de todas las garnachas.

Queirón De Gabriel

“Es el vino iniciático, el vino del sueño” reflexiona Raquel mientras nos habla de este homenaje a Gabriel Pérez, su padre y a la vez fundador de Queirón. Para elaborar Queirón De Gabriel Reserva 2011 se emplea Tempranillo (el 90 % del coupage) procedente de La Pasada, un viñedo ubicado a 790 metros de altitud, en lo alto de la sierra de Yerga, sobre suelo franco-arenoso en un entorno salvaje de sabinas, romeros, quejigales, carrascas y amenazantes zarzas. El resto del coupage (10 %) lo completan uvas de Graciano procedentes de El Pozo, un viñedo ubicado bajo La Pasada, a 650 metros de altitud, con suelos de textura igualmente franco arenosa.

De Gabriel es un homenaje a nuestro padre, el alma de la bodega, y aunque él no quería ningún protagonismo, lo decidimos entre los cuatro hermanos.”

Raquel Pérez Cuevas

Las uvas se sometieron a una maceración pre-fermentativa durante cinco días con temperaturas inferiores a 5 ºC para pasar a fermentar, posteriormente, con una maceración larga (más de 18 días) a entre 22 y 26 grados. El vino hizo una crianza de 24 meses en barrica nueva de grano extrafino (70% de roble francés y 30% de roble americano), con diferentes tostados y, tras el embotellado, permaneció un mínimo de 36 meses en el calado subterráneo de la bodega de Quel.
Como buen homenaje al fundador, se trata de un Rioja clásico, un Reserva ortodoxo, un vino tremendamente serio, pulido, sin defectos, con personalidad, con décadas de vida por delante, rebosante de fruta, con la madera muy bien integrada, fino e impecable.
Y mientras De Gabriel toca su parte cuando se pasea por nuestro paladar, Alejandro interpreta la suya: una rondeña; libre, elegante, refinada, clásica…

Alejandro Hurtado

Epílogo

Y con el cuarto vino, con el más clásico, con el reconocimiento a esa Rioja forjada por generaciones de viticultores, esa Rioja que trasciende fronteras, se cierra el círculo. Una y otra vez repasamos los vinos, apurando las copas y escupiendo muy poco. Volvemos a intentar entender todo lo que nos cuentan sorbo a sorbo, a tratar de viajar por un instante a ese universo de la Rioja Oriental, de la sierra de Yerga, del valle del Cidacos, de las cuevas de Quel y de unas viñas que hablan por sí solas a través de los vinos que nacen de sus uvas mientras, de propina, Alejandro Hurtado nos regala una jota reinterpretada de Francisco Tárrega que a Alejandro, confiesa, le transporta al paisaje riojabajeño y a las aguas del Ebro mientras que a nosotros nos ayuda a fijar en la memoria una experiencia única al tiempo que alimenta nuestras ganas de conocer a fondo este proyecto, su bodega, sus viñas y sus gentes.