Alejairen 2016

Aunque la Airén es una de las variedades más cultivadas en España, no es fácil encontrar varietales de esta uva caracterizados por su calidad, algo que la Familia Fernández Rivera ha tratado de subsanar a través de su bodega El Vínculo, su último proyecto vitivinícola, nacido en 1999 en Campo de Criptana (Ciudad Real).
Alejairén Crianza 2016 es un monovarietal de Airén procedente del Paraje La Golosa, compuesto por 80 hectárea de viñedos con suelos arcillosos y arenosos ubicados a una altitud de ente 650 y 750 metros sobre el nivel del mar.
Las uvas se despalillan y fermentan en depósitos de acero inoxidable. Posteriormente, el vino pasa a barricas de roble francés, donde hará una crianza de 24 meses, seguida de al menos seis meses de reposo en botella.
De color pajizo intenso, su nariz nos ofrece aromas de frutos secos, tostados y un claro recuerdo al fino. Su boca es untuosa, y nuevamente te transporta a los vinos del sur, con un trago largo, poca acidez, una clara presencia del alcohol y un fondo de madera en forma de tostados y ahumados.
Dicho esto, su trago es realmente fácil y adictivo, y nos parece un fantástico vino para reivindicar el potencial de esta variedad tan denostada.
🇬🇧
Although the Airén is one of the most cultivated varieties in Spain, it’s not easy to find good varietals of this grape, something that Familia Fernández Rivera has tried to correct through its winery El Vínculo.
Alejairén Crianza 2016 is an Airén single-varietal from a 650 to 750 meters altitude plot.
The grapes are destemmed and fermented in stainless steel tanks, after the wine go to French oak barrels, where it will be aged for 24 months, followed by at least a six months age in the bottle.
With an intense straw color, its nose offers aromas of nuts, toasted and a clear memory of the fino wine. Its palate is unctuous, and again it transports you to the wines of the south of Spain, with a long drink, little acidity, a clear presence of alcohol and a wooden base with toasted and smoked flavors.
That said, its drink is really easy and addictive, and we think it’s a fantastic wine to claim the potential of this so unappreciated variety.