A Pita Cega 2015

A 400 metros de altitud y a 300 metros del río Miño se encuentran los viñedos de Lagar de Sabariz, el proyecto con el Que Pilar Higuero realiza unos vinos ecológicos, biodinámicos y de mínima intervención. Pilar, además, cuida cada proceso para que la huella de carbono de Lagar de Sabariz sea lo más pequeña posible: las botella que utiliza pesan menos de 400 gramos, usa corcho natural de bosques protegidos, cada botella es pintada a mano, y la pequeña etiqueta que cuelga de su cuello, diseñada por Raulowsky, es de papel reciclado y está impresa con tintas vegetales.
A Pita Cega 2015 es un Coupage de Treixadura y Albariño a partes iguales con un pequeño aporte de otras variedades autóctonas blancas que se encuentran diseminadas por la viña; una viña de suelos ácidos con gran cantidad de cuarzo sobre una roca madre granítica, cuyo cultivo está documentado desde el siglo XVI y que ahora es cultivada con absoluto mimo siguiendo el calendario biodinámico.
La uva se pisa en la bodega para luego vinificarse cada variedad por separado en depósitos de acero inoxidable donde el vino permarecerá sobre sus lías durante nada menos que tres años. Antes de ser embotellado, el vino será ligeramente filtrado y tendrá una adición mínima de sulfitos.
En nariz encontramos fruta fresca y panadería junto con aromas florales y de campo, sin olvidarnos de una mineralidad que está presente desde el primer momento. En boca es intenso, fino, complejo y muy elegante, con una acidez muy fresca y un final largo. Es un vino absolutamente delicioso, por lo que, si te cruzas con alguna de sus escasas botellas, más vale que no dudes en hacerte con ella; nos lo agradecerás.
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At 400 meters high and 300 meters from the river Miño are the vineyards of Lagar de Sabariz, the Pilar Higuero project where she makes ecological, biodynamic and minimal intervention wines. Pilar also takes care of each process so that Lagar de Sabariz’s carbon footprint is as small as possible: the bottles she uses weigh less than 400 grams, she uses natural cork from protected forests, each bottle is hand-painted, and the small label that hangs around his neck, designed by Raulowsky, is made of recycled paper and is printed with vegetable inks.
A Pita Cega 2015 is a Treixadura and Albariño coupage in equal parts with a small contribution of other native white varieties that are scattered throughout the vineyard; a vineyard with acidic soils with a large quantity of quartz on a granite bedrock, the cultivation of which has been documented since the 16th century and which is now cultivated with absolute care following the biodynamic calendar.
The grapes are crushed in the winery and each variety is then vinified separately in stainless steel tanks where the wine will remain on its lees for no less than three years. Before being bottled, the wine will be lightly filtered and will have a minimal addition of sulfites.
On the nose we find fresh fruit and bakery along with floral and countryside aromas, without forgetting a minerality that’s present from the first moment. On the palate it’s intense, fine, complex and very elegant, with very fresh acidity and a long finish. It’s an absolutely delicious wine, so if you come across one of its few bottles, you better don’t hesitate to get it; you will thank us.